La historia que hay tras la foto de la niña inmigrante que llora desconsoladamente

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John Moore es el autor de la fotografía que se ha convertido en símbolo del sufrimiento causado por la actual política de “tolerancia cero” impuesta por la Administración Trump en materia de inmigración. La imagen muestra a una niña pequeña llorando, llena de angustia, mientras su madre es registrada por un guardia fronterizo estadounidense.

El portal Foto, perteneciente a la agencia Getty Images, de la cual Moore es corresponsal especial, ha publicado los comentarios del fotógrafo sobre su experiencia en la frontera sur de los EE.UU. el pasado 12 de Junio, día en que inmortalizó el llanto de la niña.

“Solicité [acceso a la zona] hace un par de semanas, debido a la nueva normativa de ‘tolerancia cero’ de la administración Trump en la inmigración fronteriza”, explica este ganador del Premio Pulitzer de fotografía. “Durante el transcurso de mi visita –continúa Moore–, fotografié a agentes persiguiendo inmigrantes a través de campos de caña de azúcar y observé inmigrantes cruzando desde México en balsa”.

El fotógrafo señala que también quiso obtener imágenes de “agentes que custodiaban a muchas familias centroamericanas que habían llegado para buscar asilo político”.

Una de esas familias estaba compuesta por una niña hondureña de 2 años y su madre, que habían recorrido más 1.500 kilómetros en busca de asilo. “La madre me dijo que habían estado viajando durante un mes entero y estaban agotadas”, explicó Moore, detallando que ambas “fueron detenidas como parte de un grupo de aproximadamente 20 inmigrantes, en su mayoría mujeres y niños, sobre las 11 de la noche”.

“Abrumado por la emoción”

Antes de que la niña y su madre fuesen transportadas a un centro de procesamiento de Aduanas y Protección Fronteriza, donde era probable que fueran a ser separadas mientras se resolvía su caso, los agentes de la Patrulla Fronteriza procedieron a cachear a la mujer adulta. “Le dijeron que dejara a la niña en el suelo mientras la registraban –explica Moore–. La niña inmediatamente comenzó a llorar”.

Y ese es exactamente el momento en el que Moore fotografió a la niña cuya imagen encarna hoy el dolor que muchas familias padecen cuando son separadas al llegar a la frontera de los EE.UU., y que funciona estos días como un aguijón en la consciencia social de muchos ciudadanos dentro y fuera de EE.UU.

“No es raro que los niños pequeños sientan ansiedad por la separación; esto hubiera sido estresante para cualquier niño”, comenta Moore sobre el momento preciso que recoge su instantánea. “Tomé solo algunas fotografías y me sentí casi abrumado por la emoción”, añade, explicando que poco después montaron a la mujer y a su hija en una furgoneta y se fueron; momento que el fotógrafo aprovechó al fin “para respirar profundamente”.

Explosión de solidaridad en la red

La desgarradora imagen de la niña hondureña es solo una entre muchas de las que están sensibilizando al mundo con respecto a la política de inmigración vigente en EE.UU, entre cuyos procedimientos se cuenta la separación de miembros de la misma familia al llegar a la frontera y el confinamiento en celdas de adultos y menores a la espera de la resolución de sus casos.

Una muestra de esa creciente sensibilidad social es lo ocurrido a partir de una iniciativa llevada a cabo por Charlotte y Dave Willner, una pareja de Sillicon Valley que se propuso recaudar 1.500 dólares para ayudar a reunir a las familias detenidas en la frontera estadounidense. Para ello, utilizaron la aplicación de recaudación de fondos de Facebook.

La idea era entregar el dinero a Raíces, una organización sin ánimo de lucro que, tal como se detalla en el texto de la iniciativa en Facebook, resulta ser “el mayor proveedor de servicios legales de inmigración en Texas”, un organismo que “ha estado trabajando durante años con algunos de los miembros más vulnerables” de la sociedad estadounidense “para asegurar que reciban una defensa y una representación legal justa”.

¡4.000 dólares por minuto!

Lo asombroso es la manera brutal en que las expectativas iniciales de los impulsores de esta recaudación se han visto superadas. En el momento de redactar estas líneas, la cantidad reunida supera los 17 millones de dólares, y durante las primeras horas de actividad se registró un ritmo de recaudación vertiginoso, que alcanzó los 4.000 dólares por minuto.

Por su parte, Jonathan Ryan, director ejecutivo de Raíces, explicó al New York Times que su equipo ha pasado por “momentos de éxtasis” durante el proceso de recaudación y haber derramado también “muchas lágrimas en respuesta a esta gran cantidad de apoyo”. Sin embargo Ryan admite, por otra parte, que “esos momentos de alegría están limitados por nuestra gran responsabilidad”.

“He estado desconsolada por esta situación toda la semana. Agradezco poder dar algo tangible para ayudar a estos preciosos niños y a sus padres”, comentó una donante en el muro del evento en Facebook, resumiendo probablemente el estado de ánimo y la actitud cooperativa de quienes han participado en la recaudación, y reflejando de manera más indirecta el sentimiento solidario de un gran número de personas en todo el mundo.