La mayor luna de Saturno experimenta tormentas de polvo como las de la Tierra La mayor luna de Saturno experimenta tormentas de polvo como las de la Tierra

194

Un año después de que concluyera la misión en Saturno de la sonda espacial internacional Cassini-Huygens, los científicos siguen procesando los datos que recogieron del planeta gigante y sus satélites. La Agencia Espacial Europea (ESA), una de las operadoras del proyecto, ha publicado en su sitio web un importante descubrimiento hecho en Titán, la mayor de las lunas de Saturno.

Entre el 2009 y el 2010, una serie de fotos reveló la existencia de unas gigantescas tormentas sobre las regiones ecuatoriales de Titán. Los astrónomos tardaron años en determinar que estos fenómenos no estaban formados por ninguno de los gases que componen la atmósfera de esa luna, sino por polvo. De esta manera, Titán se convirtió en el tercer cuerpo del sistema solar en el que se ha podido observar este fenómeno, después de la Tierra y Marte.

“Titán es una luna muy activa”, comenta Sébastien Rodríguez, astrónomo de la Universidad Diderot de París, que estuvo a cargo del estudio de las tormentas. Recuerda que eso se sabe, a ciencia cierta, respecto a su geología y el “ciclo exótico de hidrocarburos”, que supone la circulación de etano, metano y otros alcanos entre las nubes y los mares. “Ahora podemos agregar otra analogía con la Tierra y Marte: el ciclo de polvo activo”.

Cuando Rodríguez y su equipo vieron por primera vez tres grandes manchas claras en las imágenes infrarrojas en fechas cercanas al equinocciode primavera de 2009 —el momento en que el Sol cruza el ecuador de Titán—, pensaron que estas podrían ser nubes de metano. Sin embargo, una investigación posterior demostró que su origen es completamente diferente.

El principal motivo que les hizo llegar a esta conclusión fue que el fenómeno observado era superficial, mientras que las moléculas de hidrocarburo se evaporan a alturas superiores a 10 kilómetros, desde donde se precipitan. Los modelos climáticos utilizados señalaron que lo que provocaba la tormenta era quizá una capa fina de pequeñas partículas sólidas.