La policía de Cataluña detiene a un cuarto sospechoso y el saldo de muertos asciende a 14

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Los españoles despertaron este viernes y se enfrentaron a una nueva y solemne realidad después de que ayer se realizaran dos atentados con vehículos, uno en Barcelona y otro en Cambrils, una ciudad costera cercana, que dejaron 14 muertos y más de cien heridos.

Desde hace tiempo las autoridades españolas habían considerado la posibilidad de un atentado; la alerta de amenaza terrorista estaba en su segundo nivel más alto desde 2015. Incluso, a lo largo de este año, la policía española ha arrestado a 20 personas sospechosas de tener vínculos con la rama militante del Estado Islámico, de acuerdo con el Jane’s Terrorism and Insurgency Center.

Aun así, los ataques parecen haber tomado por sorpresa a España, que con lo sucedido se suma a la lista de naciones europeas —como Bélgica, Inglaterra, Francia y Alemania— azotadas por atentados similares atribuidos al Estado Islámico.

Una portavoz de los Mossos, la policía autonómica catalana, dijo que Moussa Oukabir, de 17 años, es el principal sospechoso y posiblemente el conductor de la camioneta que embistió a los peatones en la zona de Las Ramblas. Quien haya conducido el vehículo huyó a pie y está prófugo.

Uno de los hermanos mayores de Oukabir está entre los cuatro detenidos por su conexión con el ataque. Otro policía indicó que Moussa Oukabir podría estar entre los cinco atacantes abatidos después del segundo siniestro en Cambrils, al suroeste de Barcelona, cuando las autoridades abrieron fuego contra un Audi A3 que arrolló a una mujer.

Los investigadores dijeron que los dos ataques estarían vinculados también a un estallido en una residencia en Alcanar, al norte de España, que sucedió el miércoles por la noche. En un inicio se pensaba que había sido una explosión de gas, pero ahora se cree que podría tratarse de una fábrica de bombas para los ataques de Cambrils y de Barcelona.

Un experto antiterrorismo en España que conoce detalles de la investigación dijo que la policía catalan cree que los atacantes estaban creando un dispositivo relativamente grande que planeaban meter a una camioneta.

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La mañana de este viernes, Las Ramblas, el sitio donde sucedió el atentado, estaba repleto de nuevo, casi como si nada hubiera pasado ayer, pero el ánimo de los paseantes estaba apagado.

La mayoría de las tiendas estaban abiertas, pero no había muchos clientes. Justo donde la furgoneta se detuvo y muchas personas quedaron heridas o murieron hay un mosaico en el pavimento de Joan Miró, uno de los artistas más destacados de la ciudad. Al centro del mosaico ahora hay un homenaje a las víctimas, con flores, velas y notas. En una se lee: “Barcelona llora, pero no se rinde”.

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Las víctimas provenían de al menos 34 países, según los Mossos d’Esquadra (la policía local), una muestra de que los atacantes eligieron como blanco uno de los centros turísticos más concurridos de Europa justo en la temporada veraniega. Entre los fallecidos se encuentra una mujer portuguesa de 74 años que paseaba con su nieta, dos italianos y un estadounidense; también fueron identificadas como víctimas personas de Argentina, Colombia, Venezuela, Honduras y otros países latinoamericanos. Un funcionario alemán dijo que varios ciudadanos de esa nación “luchan por sus vidas” en el hospital.

Este viernes, justo antes de que se realizara un minuto de silencio en honor a las víctimas, repicaron las campanas de las iglesias y la gente comenzó a moverse hacia la Plaza Cataluña. Ahí, también, había un homenaje, en el que dos mujeres –una con un velo y la otra sin él– se abrazaban y lloraban. Cerca, las personas reunidas coreaban: “La gente unida jamás será vencida” y “No tenim por” (No tenemos miedo).