La Unión Europea aboga por apoyo financiero a países que creen centros para migrantes

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Los países de la Unión Europea (UE) que creen “centros controlados” en su suelo para permitir el desembarco de migrantes rescatados en el mar deberían disponer de financiación europea para su gestión y funcionamiento, planteó este martes la Comisión Europea.

Bruselas sugiere que los países voluntarios para acoger estos centros, planteados por los mandatarios del bloque en su cumbre de junio, cuenten con “un apoyo financiero total” de la UE para “cubrir los costes de infraestructura y operativos”, indicó en un comunicado.

El objetivo de los centros es “distinguir entre personas que necesitan protección internacional” y, por tanto, pueden acceder al asilo en la UE de los “migrantes irregulares que no tienen derecho a permanecer en la UE” y que deberían ser devueltos a sus países desde allí, agregó.

Los países voluntarios contarían además con un equipo de funcionarios europeos, de las agencias de asilo, control de fronteras e incluso de Europol, para ayudarlos en las tareas de identificación, devolución a los países de origen o de acogida en el bloque.

Para intentar desbloquear la crisis política sobre la acogida de migrantes, agudizada con la negativa de Italia a permitir el desembarco de buques de oenegés con migrantes socorridos en el mar Mediterráneo a bordo, la UE acordó examinar la idea de centros controlados, así como de plataformas regionales de desembarco.

En su propuesta, el ejecutivo comunitario propone destinar a los países dispuestos a acoger solicitantes de asilo desde estos centros 6.000 euros por cada uno, una medida similar a la política de reubicaciones vigente entre 2015 y 2017 y que contó con el firme rechazo de los países del Este del bloque.

Pese al descenso de las llegadas por mar de migrantes respecto a 2015, el nuevo gobierno de coalición italiano, formado por partidos populistas y ultraderechistas, aumentó la presión sobre sus socios de la UE para un mayor reparto de los migrantes.

Roma advirtió la semana pasada que aceptará su desembarco en su territorio con la única condición de que otros países de la UE acepten hacerse cargo de una parte de ellos. Y también amenaza ahora con cerrar sus puertos a los buques de la operación europea Sophia.