Marco Rubio se lanza a la presidencia de Estados Unidos

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El senador republicano Marco Rubio arremetió contra Hillary Rodham Clinton en sus primeras palabras como aspirante presidencial, diciendo a importantes donadores que buscará la nominación republicana porque la contienda por la Casa Blanca en 2016 debe ser sobre el futuro, no sobre el pasado.

El legislador por Florida, de 43 años, también dijo a sus partidarios más generosos que se siente “el único calificado” para hacer que el Partido Republicano defienda el sueño americano.

En alusión a la rival demócrata, Rubio dijo que la ex primera dama es “una líder de ayer”.

El legislador hizo su anuncio antes de presentarse en un mitin político en la noche en Miami.

En un adelanto del mensaje central de su campaña, señaló que el sueño se está escapando para muchas personas y que los jóvenes enfrentan desigualdad de oportunidades para tener éxito. Fue un mensaje pulido para mostrar que el Partido Republicano se preocupa por todos los electores, no sólo por los más acaudalados.

“Me siento como el único calificado no sólo para hacer esa afirmación, sino para diseñar las políticas que necesitamos para lograrlo”, declaró.

Sin duda Rubio, un hombre joven con prisa, escuchará a sus rivales decir que no está listo para la Casa Blanca. Para contrarrestar eso, ha delineado propuestas específicas que lo muestran como experto en política, tanto en temas nacionales como internacionales.

El martes, en su primer día como aspirante oficial, regresará a Washington para participar en una audiencia del Senado sobre el acuerdo preliminar con Irán por su programa nuclear.

El anuncio del representante republicano se conoce un día después de que Clinton anunció que buscará la nominación demócrata y mientras viaja a Iowa en su primer acto de campaña como precandidata.

Horas antes del anuncio, el senador por Florida convocó a sus simpatizantes a un acto en un lugar emblemático de Miami.

Rubio, quien lleva apenas un periodo legislativo, vive entre Washington y el sur de Florida y eligió un lugar emblemático de Miami para realizar el acto: la Torre de la Libertad, adonde decenas de miles de exiliados que escapaban de Cuba en los años 60 y 70 llegaban en busca de obtener un estatus legal en Estados Unidos.