“Nueva Zelanda ha tratado abiertamente a China como enemigo por primera vez”

697

El 6 de julio el ministro de Defensa de Nueva Zelanda, Ron Mark, declaró en Wellington durante la presentación de la política nacional de defensa para 2018 que “a menudo no se conoce que el despliegue más grande de nuestra Fuerza de Defensa está en la Antártida, con hasta 220 miembros de personal y distintas plataformas para el transporte aéreo”. “Y esto no es ni siquiera una operación, sino un proyecto científico”, afirmó.

En su artículo para la columna editorial Op-Ed de RT el analista político y abogado basado en Nueva Zelanda Darius Shahtahmasebi ha reflexionado sobre el texto del documento, y sostiene que “es una responsabilidad fundamental del Gobierno de Nueva Zelanda proteger el pueblo de Nueva Zelanda, la prosperidad, el territorio, la soberanía y los recursos; defender las obligaciones constitucionales de Nueva Zelanda en las islas Cook, Niue y Tokelau; y mantener el reclamo de Nueva Zelanda de la soberanía territorial en la Dependencia Ross en la Antártida”.

“Me pregunto cuántos de ustedes esperarían que un comunicado sobre la política de defensa de Nueva Zelanda siquiera mencionara la Antártida, y menos aún elaborara una estrategia sobre cómo contener el continente para sí misma”, escribe Shahtahmasebi.

La Defensa neozelandesa alerta sobre el futuro crecimiento del interés en la Antártida entre “los actores tanto gubernamentales como no gubernamentales” y advierte que “esto llevará al aumento de la congestión y aglomeración, así como a la presión sobre elementos clave del Sistema del Tratado Antártico, como la prohibición de la extracción de minerales”.

“¿Congestionado y concurrido? ¿De verdad estamos hablando sobre la Antártida o hay algo más en juego ahí?”, pregunta el autor del artículo, recordando que para un continente que es el doble del tamaño de Australia, que no cuenta con población nativa y donde solo están varios cientos de científicos y personal de mantenimiento, convertirse en un lugar concurrido y congestionado llevaría bastante tiempo.

Shahtahmasebi también ironiza sobre el “interés directo [del Gobierno de Nueva Zelanda] en la estabilidad en el continente de la Antártida y el océano Antártico”. “Como sin duda sabéis, la Antártida es bien conocida como un hervidero de inestabilidad, inseguridad y terrorismo, justo después de Irak y Siria”.

Pese a que las actividades de Nueva Zelanda oficialmente se limitan a fines científicos, Shahtahmasebi señala que el Gobierno planea desplegar ahí los buques HMNZS Aotearoa, que siguen en construcción y que podrán ser utilizados “para un amplio rango de operaciones a nivel global, hasta el refuerzo en el mar de las fuerzas navales de combate desplegadas” y permitirían “operaciones conjuntas para apoyar las actividades del Gobierno de Nueva Zelanda en la Antártida y el océano Antártico”.

El comunicado sobre la política de defensa de Nueva Zelanda también advierte que otros Estados “están planeando y construyendo nuevas instalaciones” en la región y como ejemplo ponen a Italia y China. Shahtahmasebi opina que el documento en sí mismo prepara el terreno para una confrontación con Pekín por referirse al hecho de que “China ha empezado los trabajos en su quinta base en la Antártida, en la isla Inexpresable”.

Según un informe del Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI) del año pasado, China desarrolló en la Antártida “actividades militares no anunciadas”, “está construyendo un caso para una reivindicación territorial” y participa “en la exploración de minerales”. En el documento se afirmó que cuatro bases chinas en la región y dos campamentos se sitúan en territorio de la Antártida bajo jurisdicción de Australia.

A diferencia del año pasado, en la política de defensa de Nueva Zelanda de 2018 ya no figura la frase de que China es su “socio estratégico clave”, y esto es “un claro indicio de que ahora China tiene que considerarse como un potencial adversario”.

El autor del artículo también menciona que la Fuerza Aérea de Nueva Zelanda ha llevado a cabo entrenamientos para un eventual accidente en la Antártida que podría acabar en la caída de una aeronave neozelandesa en territorio del enemigo.

Shahtahmasebi no entiende “qué enemigos deberíamos esperar encontrar en un continente entero de hielo, descrito comúnmente como el desierto más grande del mundo” y lamenta que para las autoridades la Antártida “es todo lo que sea menos un enorme bloque de hielo”, aunque reconoce que la región tiene potencialmente un enorme valor económico y es rico en recursos minerales y crudo y, de hecho, podría albergar una de las mayores reservas de petróleo del mundo.

“Es la primera vez que Nueva Zelanda ha tratado abiertamente a China como enemigo en un documento de defensa nacional firmado por todos los ministerios del Gobierno neozelandés, e indica que podemos estar siendo testigos de un evidente cambio geopolítico en las alianzas a medida que los países empiezan a formular a plena vista sus reclamos en competencia sobre las zonas geoestratégicas, mientras los medios insisten todo el tiempo en hablar sobre Donald Trump, Rusia y no mucho más”, concluye el analista.