“Queremos darle lo mejor a nuestros hijos”: 7 embarazadas recorren México en la caravana migrante

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A pesar de estar embarazadas, al menos siete mujeres provenientes de Honduras decidieron dejar su país para integrarse a la caravana migrante con el objetivo de cruzar México y llegar a Estados Unidos.

En Pijijiapan, Chiapas, en el sur del territorio mexicano, las mujeres fueron trasladadas al Hospital Básico Comunitario para ser revisadas tras recorrer largos trayectos a pie con un sofocante calor por encima de los 30 grados centígrados.

El tema de las mujeres embarazadas es uno de los que más preocupan a los observadores de la caravana, según explica Edgar Corzo, quinto visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

“Hay tres mujeres con más de seis meses de embarazo, de acuerdo con los datos de la Secretaría de Salud. Ahorita me reportaron que vieron una niña de 19 años con ocho meses de embarazo”, explica.

Las autoridades mexicanas hicieron una recomendación a las mujeres embarazadas a practicarse una revisión ginecológica para evitar una desgracia.

“Desde los seis meses puede haber un parto prematuro”, y que se les expliquen los riesgos de estar embarazadas “y expuestas al sol, el esfuerzo, el estrés y las condiciones que no son las idóneas”

RT acompañó a las mujeres hasta el hospital y platicó con ellas para conocer sus impresiones a casi una semana de su llegada a México.

“Tenemos un mal presidente”

Fanny Yolivette es hondureña. Tiene 26 años y tres meses de embarazo. Cuando se le pregunta por qué decidió abandonar su país e integrarse a la caravana con un embarazo incipiente, no duda en señalar al gobierno del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, como responsable de la mala situación que enfrenta la nación centroamericana.

“Tenemos un mal presidente”, dice Fanny mientras espera su turno en el hospital.

“Queremos ir para arriba y darle lo mejor a nuestros hijos, porque allá estamos mal. Con ese presidente no tenemos nada, muy malo es, de mala reputación él”, comenta. “No veo que avanza con las personas para ayudarles, pues, sólo para ellos, no cooperan en nada”.

Fanny agrega que las malas condiciones de Honduras se recrudecieron cuando subió el precio de los combustibles y la comida. Una carestía que obligó a muchos hondureños a salir de su país de manera masiva.

“Hace poco porque subieron los combustibles. Usted sabe que si suben los combustibles, sube todo. Ya el huevo va en 5 lempiras (20 centavos de dólar). Se está poniendo bien duro Honduras”.

Viaja con su esposo, quien trabajaba en la finca. Ella era ama de casa. Cuando vio en televisión la información sobre la caravana migrante, decidió dejar su vida atrás para escapar de la pobreza.

“Yo tomé la decisión de que ya me quería salir. Vi por televisión lo de la caravana y todo eso y yo tomé la decisión de venir”, dice.

Cuenta que la parte más difícil del recorrido ha sido tener que caminar largos trayectos a pie para luego dormir en el suelo. Y encima resentir algunos mareos que vinieron con el embarazo.