El recuento de las víctimas mortales causadas por el doble atentado en la capital de Somalia del pasado sábado no deja de subir y el número de muertos ya asciende a 300 y podría aumentar más en las próximas horas, ya que aún hay muchas personas desaparecidas, cuyos cuerpos podrían estar entre los escombros dejados por las explosiones de los dos camiones-bomba en dos populosos lugares de Mogadiscio. Más de 300 personas han resultado heridas en el que ya es el atentado más grave de la historia del país.

Hasta el momento, ningún grupo terrorista se ha atribuido el doble ataque, pero todo apunta al yihadista Al Shabab, que en 2007 inició su ofensiva contra el actual Gobierno somalí, respaldado por Naciones Unidas y la Unión Africana.

Según analistas locales, los problemas internos del Gobierno y sus distanciamiento de la cúpula del Ejército han permitido al grupo terrorista Al Shabab recuperar su capacidad de atentar a gran escala.

Esa organización terrorista, que se afilió en 2012 a la red internacional de Al Qaeda, controla parte del territorio en el centro y el sur del país y aspira a instaurar un Estado islámico de corte wahabí en Somalia.

Los hospitales, faltos de medicamentos y sangre, están totalmente desbordados mientras intentan salvar la vida de los heridos por el ataque. “Lo que vi en los hospitales que visité es indescriptible. Seguimos encontrando cuerpos y pido ayuda. La gente está en una situación difícil”, ha asegurado el alcalde de Mogadiscio, Tabid Abdi Mohamed.

Dos camiones-bomba en dos zonas repletas de gente

Algunos de los heridos han sido trasladados a Turquía, un país que también ha enviado medicamentos y otros suministros médicos, así como personal sanitario para ayudar a los somalíes.

El presidente somalí, Mohamed Abdullahi Farmaajo, ha declarado tres días de luto nacional.

La primera explosión se produjo al estallar un camión-bomba junto al Hotel Safari, situado en la conocida como intersección K5, una de las zonas más populares de la capital somalí y sede de oficinas gubernamentales, hoteles y restaurantes.

El segundo ataque, con idéntico modus operandi, se llevó al cabo al lado de un concurrido mercado situado junto a la antigua sede de la aerolínea nacional Somalia Airlines, en el distrito de Wadajir.