Un sueño de cirugía cosmética se convierte en pesadilla

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Estados Unidos: A los 49 años, Marta Rivera ha pasado 12 veces por el salón de operaciones, incluidas dos cirugías para tratarle un linfoma de Hodgkin. Sin embargo, nunca tuvo tantas complicaciones hasta que se hizo una cirugía estética hace cinco meses en Miami.

De esta operación, la primera por motivos cosméticos, le quedan heridas, especialmente una debajo del ombligo que se le abrió hace tres meses y le dejó un agujero del tamaño de un centavo y que se le infectó. Del agujero brota una sustancia fétida y viscosa.

Rivera, empresaria independiente dedicada a la creación y venta de bisutería, usó sus ahorros para hacerse un aumento de senos, una abdominoplastia y lipectomía, procedimientos que le practicó un medico de la clínica CG Cosmetic Surgery, ubicada en 2601 SW 37 Ave., que le costaron $11,000.

La mujer, que tiene cinco hijas de entre 12 y 33 años, dijo que su deseo era tener un cuerpo mejor y más atractivo con el que celebrar su 50 compleaños. Por eso no le importó viajar 130 millas por carretera desde su casa en Lehigh Acres, en las afueras de Fort Myers, porque pensaba que había escogido la clínica ideal: bajos precios y buena reputación.

A diferencia de otros clientes de CG Cosmetic Surgery, la operación de Rivera fue en el Hospital Westchester. Como ya había tenido muchas operaciones —incluidas una para extirparle la vesícula, dos cesáreas, otra para repararle el túnel carpiano y el reemplazo total de una rodilla—, la cirugía cosmética era un riesgo mayor.

De la operación, Rivera recuerda dos cosas: la rapidez del procedimiento y que no le pusieron el tamaño de los senos que ella había acordado.

Rivera, que trabajó de electricista durante muchos años, asegura que entró al quirófano a las 8:15 a.m. y cuando abrió los ojos tras la operación eran las 10:00 a.m. “Yo he tenido muchas operaciones y lo primero que me dijo mi mamá cuando tuve mi primera cesárea fue: ‘Mira la hora que entraste y mira la hora en que te despertaste’ ”, explicó.

Rivera dijo que recobró completamente el conocimiento alrededor de las 10:30 a.m. y pidió ver al médico que realizó el procedimiento, el Dr. Scott Loessin. Las enfermeras le respondieron que estaba en una operación en CG Cosmetic, a 4.5 millas de distancia.

El Dr. Loessin, cirujano plástico certificado por la junta, dijo al Miami Herald que no podía comentar sobre los casos de Rivera y de otros casos donde los pacientes se han quejado.

El Dr. Alan Matarasso, presidente electo de la Sociedad de Cirujanos Plásticos de Estados Unidos y quien tiene su consulta en Nueva York, dijo que las heridas que sangran mucho y sanan con lentitud son complicaciones comunes de las operaciones de aumento de senos, reducción del abdómen y otros tipos de cirugías cosméticas.

Agregó que hay “estudios relativamente contradictorios” sobre si realizar más de un procedimiento quirúrgico a la vez aumenta significativamente el riesgo de complicaciones. Pero la mayoría de los médicos concuerda en que cuatro factores son los que tienen mayor importancia en el riesgo de complicaciones: el tipo de instalación donde se realiza la operación (en la consulta del médico o en un hospital), el tipo de anestesia que se usa, la capacitación del médico y la salud del paciente.

“Esos son los que pudiéramos llamar los cuatro pilares de la seguridad”, dijo.

Sin embargo, en lo que respecta al servicio al cliente, Rivera dijo que CG Cosmetic y Loessin le han fallado.

Después del procedimiento, Rivero notó que, aunque había acordado previamente con Loessin que los implantes de seno fueran de 500 centímetros cúbicos, aproximadamente el tamaño de una toronja, salió de la operación con unos de 397 cc, según documentos del hospital a los que el Nuevo Herald tuvo acceso.

Cuando Rivera se quejó de que no le habían hecho lo que habían acordado y lo había pagado, Loessin le recomendó un levantamiento de senos, que podría mejorarle el aspecto, dijo la mujer. Esa operación tendría un costo adicional de $2,500. Ella se negó.

Durante los meses siguientes, Rivera dice que ha vivido un calvario.

Ha tenido que ir tres veces a una sala de emergencia porque, asegura, la clínica CG Cosmetic Surgery no le ha dado un buen servicio postoperatorio.

Rivera dijo que nunca atienden las llamadas o los correos electrónicos y cuando logra verse con el Dr. Loessin siempre le responde “todo está bien”. Eso fue lo que Losessin le dijo en febrero, cuando se le abrieron dos puntos de suturas. “Se te van a cerrar solos, deja que la herida coja aire”, dice ella que le aconsejó el médico.

Con los días, una de las heridas se cerró, pero la otra no. Rivera dice que comenzó a sentir un fuerte dolor, “como si algo me está clavando desde adentro, algo como que quiere salir”, explicó.

Ese repentino y agudo dolor la hizo ir a la sala de emergencia, donde le hicieron una tomografía de la pelvis y un cultivo, que identificó la presencia de la bacteria estafilococo dorado.
En una cita de seguimiento el 28 de marzo con el Dr. Loessin, que duró unos cinco minutos y en la que participó una reportera de el Nuevo Herald, el mismo médico dijo que había que cerrarle la herida pero no se podía hacer por el momento porque tenía una infección.

Cuando Rivera le preguntó por qué no lo había hecho antes de la infección, el médico no respondió. Salió abruptamente, pese a que la mujer estaba en una camilla semidesnuda y en una posición que podía ser fácilmente vista por cualquiera que pasara junto a la puerta.

“Sobrevivir al cáncer para que me venga a pasar esto”, dijo la mujer alterada al salir de su última consulta en CG Cosmetic Surgery. “Yo no me quiero morir como Delma Pineda”.

Pineda, de 44 años y de California, murió el 6 de marzo, un día después que el Dr. Loessin le hiciera un aumento y levantamiento de senos, liposucción y abdominoplastia en la clínica CG Cosmetic Surgery. El informe sobre su autopsia no se ha divulgado.

Danny Simon, el abogado de CG Cosmetic, le envio un comunicado a el Nuevo Herald defendiendo a Loessin y la clínica.

“Nuestro entendimiento preliminar es que los hechos que provocaron este incidente no están realacionados con los servicios de CG Cosmetic”, Simon dijo. “Estamos siguiendo de cerca este caso y facilitaremos cualquier investigación sobre la causa de este incidente”.

La familia de Pineda ha contactado a un bufete de abogados en el sur de la Florida que está investigando su muerte. Hasta el momento no se ha presentado ninguna demanda.

Por su parte, Rivera asegura que ha presentado quejas ante el Departamento de Salud de Florida, la Junta de Medicina de la Florida y el Better Business Bureau (BBB).

Su infección se ha curado, pero la herida, afirma, sigue abierta, aunque de menor tamaño. “Está mejor, pero no gracias a CG Cosmetic, sino a los de la sala de emergencia”, dijo.

Pese a que dice estar agradecida con el personal de emergencias, dice que intentará seguir su recuperación por su cuenta porque las facturas que le han dejado los servicios de la sala de urgencias superan los $10,000.

“No quiero más bills [facturas]”, expresó Rivera, quien no tiene seguro médico.

Después de la operación, el hospital

Otra paciente de cirugía cosmética que se sometió al procedimiento en la misma clínica con el mismo médico terminó en el hospital.

Desde una habitación en el Centro Médico Grant en Columbus, Ohio, Stephanie O’Brien insistió con la voz entrecortada, en una entrevista telefónica con el Nuevo Herald, que pudo haber muerto.

O’Brien, de 43 años, viajó a mediados de marzo de Ohio a la Florida para realizarse el paquete llamado mommy makeover, que incluye aumento de senos, liposucción y abdominoplastia, en CG Cosmetic Surgery.

La operación fue el 19 de marzo en la misma clínica cosmética y estuvo a cargo del Dr. Loessin, de quien no tiene mucho que decir. “No tratas con el doctor, salvo dos o tres minutos”, dijo la mujer sobre su consulta previa a la operación.

“Cuando fui al cuarto [de operaciones], nunca lo vi mientras me ponían la anestesia ni después de la cirugía”, agregó la mujer, dedicada al negocio inmobiliario.

Según O’Brien, la operación, que le costó $13,000, se realizó sin incidentes.

Al cumplirse una semana, la mujer regresó a CG Cosmetic para una evaluación. Se quejó que se sentía muy mareada y que un seno estaba mucho más inflamado que el otro, pero le respondieron que eso era normal, que no había problemas y que podía regresar a su casa.

Días despues de regresar a Ohio, comenzaron los problemas.
“Tenía mucho dolor y la piel del estómago se me estaba ennegreciendo”, dijo la mujer, quien agregó que uno de los senos seguía estando mucho más inflamado que el otro.