Una guerra de motociclistas mantiene en jaque a una ciudad australiana

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La cuarta mayor ciudad de Australia ha sido sacudida por una serie de ataques con bombas de fuego, peleas y tiroteos mientras se intensifica una guerra de bandas de motociclistas, informan los medios locales.

El inspector de detectives de la Policía de Perth, Mark Twamley, admitió que los riesgos para los ciudadanos están aumentando. “Existe el riesgo potencial de que personas inocentes se vean atrapadas y sean heridas, por eso mantenemos la presión sobre las pandillas e intentamos desarmarlas”, afirmó.

A medida que aumenta la violencia entre dos bandas de motociclistas, Rebels y Comancheros, la Policía de Australia Occidental ha creado un grupo de trabajo especial llamado Operación Seagrass para controlar a los perpetradores.

Las fuerzas del orden indican que un tiroteo producido cerca del suburbio de Rockingham el martes por la noche fue la gota que provocó la operación especial.

Según los informes policiales, los atacantes, todavía no identificados, engañaron a sus víctimas con una luz azul de sirena policial para que creyeran que estaban siendo detenidos por la Policía, y abrieron fuego contra sus rivales. Los vecinos encontraron a un motociclista de 53 años yaciendo en un charco de sangre, que afortunadamente estaba vivo a pesar de haber recibido dos impactos de bala en el estómago y en un brazo. Actualmente el hombre permanece hospitalizado bajo vigilancia policial.

Todavía no está claro cuál es la razón de la violenta guerra que se desató entre las dos bandas, ya que sus miembros se niegan a hablar con la Policía. No obstante, se sabe que las tensiones estallaron en junio del año pasado cuando al menos siete miembros de los Rebels se unieron a los Comancheros, lo que se considera una infracción grave del código motociclista, informa The West Australian.

Las raíces de la disputa también pueden remontarse a un ataque en un club nocturno que tuvo lugar hace tres años en la ciudad de Darwin.