Buscan determinar si los cabezazos tienen consecuencias para el cerebro

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Según un estudio publicado en su momento en Radiology, los jugadores de fútbol que golpean el balón con la cabeza pueden sufrir daños cerebrales, pérdida de memoria o de habilidad cognitiva.

Las lesiones cerebrales y los efectos a largo plazo de las conmociones cerebrales en el deporte se han convertido en un importante problema de salud en los últimos años, especialmente en deportes de impacto como el fútbol americano.

Aunque el contacto con una pelota de fútbol normal podría parecer inofensivo, comparado con los placajes que se hacen en el americano, un jugador puede dar cabezazos cientos o miles de veces a lo largo de una temporada. Hasta ahora no se había estudiado el efecto acumulativo de estos golpes en el cerebro.

“Decidimos centrarnos en el fútbol porque es el deporte más popular”, afirma el director del estudio Michael Lipton, de la Facultad de Medicina Albert Einstein de Nueva York.

“Millones de persona de todas las edades lo juegan, incluidos niños, y el daño que puede causar el balón es objeto de gran preocupación”, agregó.

Willie  Steward es el hombre encargado de investigar la relación entre el juego de cabeza y las patologías cerebrales. Él y su equipo están comparando los antecedentes médicos de 10.000 exfutbolistas profesionales con los de 30.000 personas procedentes de la población general.

Su estudio, titulado “Influencia del fútbol en la salud y el riesgo de demencia”, está financiado por la federación inglesa y el sindicato de jugadores profesionales con el objetivo de obtener datos fiables sobre una cuestión tan delicada.

Fue precisamente Stewart quien examinó el cerebro de Astle y estableció en 2014 que el exjugador del West Bromwich Albion había muerto a los 59 años debido a una encefalopatía traumática crónica (ETC) causada por los golpes en la cabeza.

El médico prefiere, no obstante, ser prudente sobre el posible vínculo con el juego de cabeza y prefiere referirse a una base de datos más amplia.

La UEFA encargó hace unos meses dos estudios separados sobre los efectos del juego de cabeza en los jóvenes jugadores, la prueba de que se interesa por el tema.

Y Steward cree que las autoridades futbolísticas no evitarían tomar decisiones graves si se demostrase que hay una relación entre los golpes de balón y la demencia.

Entonces, ¿deberían los jugadores de fútbol, y los padres de los más jóvenes, preocuparse?

“Hasta ahora lo único que tenemos es la prueba de que hay una relación entre los cabezazos y lo que parece ser daño cerebral. Sin embargo, todavía no tenemos los datos que nos permitan generalizar los resultados. Mientras tanto, vigilar el número de cabezazos que hacen los jugadores podría ser una forma de evitar estos daños”, señaló Michael Lipton.

“Desde luego, quiero añadir que consideramos el fútbol una excelente fuente de beneficio físico. Lo que queremos es comprender el papel que juegan los cabezazos y saber cómo mejorar la seguridad de este deporte y facilitar su expansión”, concluye.