Uso de dosis bajas de Aspirina en personas mayores sanas no tuvo efectos

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En un gran ensayo clínico para determinar los riesgos y beneficios de la dosis baja diaria de aspirina en adultos sin episodios cardiovasculares previos, el fármaco no prolongó la vida sana e independiente. El riesgo de morir por una variedad de causas, incluido el cáncer y la enfermedad cardiaca, varió y requerirá más análisis y seguimiento adicional de los participantes en el estudio, según los autores.

Estos hallazgos iniciales del estudio ASPirin en la reducción de eventos en ancianos (ASPREE), parcialmente respaldados por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) estadounidenses, se publicaron en la edición digital de este domingo en tres artículos en The New England Journal of Medicine. ASPREE es un ensayo internacional, aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo que inscribió a 19.114 personas mayores (16.703 en Australia y 2.411 en Estados Unidos).

El estudio comenzó en 2010 y se inscribieron participantes de 70 años o más; con 65 años como edad mínima establecida de entrada para las personas afroamericanas e hispanas en Estados Unidos debido a su mayor riesgo de demencia y patología cardiovascular. Al momento de la inscripción en el estudio, los participantes de ASPREE no podían tener demencia o discapacidad física y debían estar libres de afecciones médicas que requirieran el uso de aspirina. Fueron seguidos durante un promedio de 4,7 años para determinar los resultados.

“Las directrices clínicas señalan los beneficios de la aspirina para prevenir ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares en personas con enfermedades vasculares como la patología de la arteria coronaria”, dice Richard J. Hodes, director del Instituto Nacional del Envejecimiento (NIA, por sus siglas en inglés). “La preocupación ha sido la incertidumbre sobre si la aspirina es beneficiosa para personas sanas sin esas patologías. Este estudio muestra por qué es tan importante realizar este tipo de investigación, para que podamos obtener una imagen más completa de los beneficios y riesgos de la aspirina entre las personas mayores sanas”, agrega.

El equipo de científicos fue dirigido por John J. McNeil, jefe del Departamento de Epidemiología y Salud Preventiva en la Universidad de Monash, en Melbourne, Australia, y Anne M. Murray, directora del Centro Berman para Resultados e investigación clínica en Hennepin Healthcare en Minneapolis, Estados Unidos. La investigación fue apoyada en parte por el NIA y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés), ambos partes de los NIH. El componente australiano del estudio también recibió fondos del Consejo Nacional de Salud e Investigación Médica de Australia y de la Universidad de Monash. La aspirina y el placebo fueron suministrados por Bayer, que no tuvo otra participación con el estudio.

En la población total del estudio, el tratamiento con 100 mg de aspirina en dosis bajas por día no afectó a la supervivencia libre de demencia o discapacidad. Entre las personas asignadas al azar para tomar el medicamento, el 90,3% permaneció con vida al final sin discapacidad física persistente o demencia, en comparación con el 90,5% de los que tomaron un placebo. Las tasas de discapacidad física fueron similares y las tasas de demencia fueron casi idénticas en ambos grupos.

Mayor riesgo de muerte

El grupo que tomó aspirina tuvo un mayor riesgo de muerte en comparación con el otro: el 5,9% de los participantes que la tomaron y el 5,2% a los que se suministró placebo murieron durante el estudio. Este efecto de la aspirina no se ha observado en estudios previos y se necesita precaución al interpretar este hallazgo. La mayor tasa de mortalidad en el grupo tratado con el fármaco se debió principalmente a una mayor tasa de muertes por cáncer. Se informó de un pequeño aumento en los nuevos casos de cáncer en el grupo que tomó aspirina, pero la diferencia pudo deberse a la casualidad.

Los investigadores también analizaron los resultados de ASPREE para determinar si ocurrieron eventos cardiovasculares. Descubrieron que las tasas de eventos cardiovasculares mayores, que incluyen enfermedad coronaria, ataques cardiacos no mortales y accidente cerebrovascular isquémico fatal y no fatal, fueron similares en los grupos de aspirina y placebo. En el grupo del fármaco, 448 personas experimentaron eventos cardiovasculares, en comparación con 474 personas en el grupo de placebo.

También se midió la hemorragia significativa, un riesgo conocido de uso regular de aspirina. Los científicos observaron que se asocia con un riesgo significativamente mayor de sangrado, principalmente en el tracto gastrointestinal y el cerebro. En 361 personas (el 3,8%) con aspirina y en 265 (2,7%) con placebo se produjeron hemorragias clínicamente significativas (derrames hemorrágicos, hemorragias cerebrales, hemorragias gastrointestinales o hemorragias en otros sitios que requirieron transfusión u hospitalización).

Cáncer

Como era de esperar en una población de adultos mayores, el cáncer era una causa común de muerte: el 50% de las personas que fallecieron en el ensayo tenían algún tipo. Las enfermedades cardiacas y los accidentes cerebrovasculares representaron el 19% de las muertes y las hemorragias graves, el 5%.

“El aumento de las muertes por cáncer en los participantes del estudio en el grupo de aspirina fue sorprendente, dado que estudios previos sugieren que su uso mejora los resultados del cáncer”, dice Leslie Ford, directora asociada de investigación clínica de la División de Prevención del Cáncer del NCI. “El análisis de todos los datos relacionados con el cáncer del estudio está en marcha y hasta que tengamos datos adicionales, estos hallazgos deben interpretarse con precaución”, agrega.

“El seguimiento continuo de los participantes de ASPREE es crucial, especialmente porque los efectos a largo plazo sobre los riesgos de resultados como el cáncer y la demencia pueden diferir de los del estudio hasta la fecha”, apunta Evan Hadley, director de la División de Geriatría y Gerontología de NIA. Estos hallazgos iniciales ayudarán a aclarar el papel de la aspirina en la prevención de enfermedades para los adultos mayores, pero se necesita aprender mucho más. El equipo de ASPREE continúa analizando los resultados de este estudio y ha implementado planes para monitorizar a los participantes”, agrega.

A medida que estos esfuerzos continúan, Hadley enfatiza que los adultos mayores deben seguir los consejos de sus propios médicos sobre el uso diario de aspirina. Los nuevos hallazgos no se aplican a las personas con una indicación comprobada, como apoplejía, ataque cardiaco u otras enfermedades cardiovasculares.

Además, el estudio no abordó los efectos del fármaco en personas menores de 65 años. Dado que solo el 11% de los participantes había tomado aspirina en dosis bajas antes de ingresar al estudio, las implicaciones de los hallazgos de ASPREE necesitan más investigación para determinar si las personas mayores sanas que han estado usando regularmente este fármaco para la prevención de la enfermedad deben continuar o suspender el uso, según los autores.