Ayunar no supone un riesgo para la salud y sí es beneficioso

La ‘dieta’ del ayuno consiste en mantener un periodo de abstención de alimentos sólidos con el objetivo de que el cuerpo utilice las reservas. De esta manera, según sus defensores, se logra una mayor depuración y limpieza del organismo.

Además de sus cualidades regeneradoras y desintoxicantes, también se dice que el ayuno alarga la vida y tiene un efecto rejuvenecedor, pero casi nadie conoce el modo en el que el metabolismo responde al ayuno prolongado, aquel que dura más de 5 y puede mantenerse durante semanas siempre bajo el control de un especialista.

Por eso no hemos puesto en contacto con la doctora Pilar Hurtado y Jesús Domínguez, naturópata en Mi Ayuno, que defienden la práctica segura del ayuno en base a la evidencia científica de sus beneficios para la salud.

De hecho, ante las últimas noticias que alertan de los posibles riesgos que para la salud supone realizar ayuno, quieren dejar constancia de su visión fisiológica del ayuno y de por qué no solo es una práctica segura, sino también muy beneficiosa cuando se realiza de forma controlada.

El proceso de ayunar favorece el bienestar metabólico y hormonal de la persona, beneficios que están ampliamente contrastados por la literatura científica que refuerzan la idea que se trata de una práctica ancestral del ser humano.

Mientras se ayuna hay que ‘comer’ de un modo saludable y equilibrado que permita al cuerpo, activar los mecanismos fisiológicos que le permiten utilizar (en el día a día) sus reservas de grasa y los cuerpos cetónicos como sustrato energético, lo que no sucede si comemos cinco veces al día y mantenemos una dieta muy rica en carbohidratos o bien convertimos a los cereales en nuestra fuente principal de calorías.

Tal y como apunta Domínguez: “existe evidencia científica de que un ayuno no es un proceso peligroso para la salud, sino más bien un proceso con un gran potencial terapéutico”. Hay estudios que demuestran que durante un ayuno de pocos días (no más de 7) o durante un ayuno intermitente (16/8 o 10/14) no se pierde masa muscular.

Durante un ayuno el organismo se ve en la obligación de utilizar sus reservas de grasa, que son las reservas energéticas más eficientes del organismo (1 gr de grasa de reserva acumula 9 Kcal mientras 1 gr de glucógeno solo 4 Kcal). En este sentido sería la principal reserva de energía del organismo.

Según asegura Pilar Hurtado, médico especializada en medicina integrativa en salud mental, “durante su curso la no ingesta de alimentos no se contrarresta con la degradación proteica, sino con el uso de la reserva de grasas para mantener la energía”.

“Un cálculo rápido permite darnos cuenta que si una persona en peso normal puede tener unos 10 Kg de grasa de reserva, estas reservas suponen aproximadamente unas 90.000 Kcal, más que suficiente para pasar 7 días sin comer”, nos explica Domínguez, naturópata y asesor nutricional.

Se trata de un programa diseñado para hacer un retiro durante unos días un entorno agradable, en grupo y (repito) bajo supervisión de profesionales, con el fin de eliminar sustancias nocivas que vamos acumulando a lo largo de los años a causa de los malos hábitos de salud y de los excesos en nuestra alimentación, y a la vez mejorar el rendimiento mental y físico.

Durante los días de ayuno estricto está permitido tomar agua, caldos y zumos (de manzana, zanahoria, hinojo y jengibre), y más adelante se introducen platos saludables como espaguetis de calabacín con salsa de aguacate, paté de remolacha, crema de zanahoria y calabaza, ensalada de espinacas y fresas… Pero esto es al final, una vez que se ha ‘purgado’ todo.

Fuente: Yahoo Vida y Estilo

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