Dos meses para vacunar a 15 millones de personas contra la fiebre amarilla

La fiebre amarilla continúa extendiéndose. El brote, que empezó el pasado diciembre en Luanda, la capital de Angola, ya se ha extendido a varios países africanos, como la República Democrática del Congo o Kenia, e incluso ha dado el salto a China, donde se detectaron 11 casos, todos ellos importados, es decir, no originados en el gigante asiático sino en territorio africano.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) continúa preocupada por el que ya se ha convertido en el peor brote de este virus -transmitido por elmosquito ‘Aedes Aegypti’, más conocido por ser el causante delZika- en los últimos 30 años. Este vector no está presente en nuestro país, por lo que es muy improbable que en España se produzcan casos autóctonos de este virus, pero sí en otros muchos puntos de la geografía mundial, por lo que uno de los mayores riesgos de la epidemia -que ya ha causado 4.872 casos sospechosos y 430 muertes confirmadas- es precisamente su expansión geográfica.

La fiebre amarilla, una enfermedad endémica en 47 países y que en sus formas más severas puede tener una tasa de mortalidad de hasta el 50% es, como elébola, una fiebre hemorrágica que no tiene tratamiento. Sin embargo, y a diferencia del temido virus que mató a más de 11.000 personas en unbrote explosivo en África Occidental, la fiebre amarilla sí que tiene esa ansiada vacuna de la que carecen otros virus como el ébola o el Zika .

Una quinta parte de la dosis
Sin embargo, el suministro de esta inmunización está siendo un gran problemadesde el inicio de esta crisis. La rápida expansión del virus -que por primera vez había alcanzado áreas urbanas con una altísima densidad de población- agotó rápidamente el stock de emergencia de vacunas del que se disponía, y tanto la OMS como los países implicados y los fabricantes han tenido que hacer un esfuerzo titánico para acelerar la producción de esta inyección que cuesta, aproximadamente, un dólar por dosis.

Se han puesto varias opciones sobre la mesa para intentar conjugar esta falta de vacunas con un aumento incesante de las infecciones. Una de las que finalmente ha salido adelante fue aprobada el pasado 17 de junio, cuando la OMS daba el visto bueno a que se rebajaran las dosis de la vacuna en contextos de emergencia. La organización abría así la puerta a la posibilidad de suministrar una quinta parte de la dosis a una sola persona, lo que permitiría multiplicar el número de individuos vacunados con la misma cantidad de vacunas.

En realidad, decía ayer Bruce Aylward, director del departamento de Emergencias y Brotes de la OMS, el problema aquí no es tanto “la falta de vacunas, sino que éstas no se están suministrando lo suficientemente rápido como para contener los brotes”. Aylward hacía esas declaraciones en la misma rueda de prensa que anunciaba un ambicioso plan para intentar contener, por fin, esta epidemia.

Baja actividad del mosquito
El representante de la OMS explicó que, durante los meses de julio y agosto, aprovechando que al ser la época seca el ‘Aedes Aegypti’ relaja su actividad, y por tanto, es temporada de bajo riesgo de fiebre amarilla, se va a hacer una campaña de vacunación masiva en Congo y Angola en la que se pretende vacunar a 15,5 millones de personas.

Se trata, señalaba Aylward, “de un extraordinario esfuerzo coordinado entre los países afectados, otros no afectados pero que han aportado parte de sus stocks de vacunas -como Brasil, que ha contribuido con 2,5 millones de dosis-, entre las compañías fabricantes y entre la comunidad científica, que nos está ayudando a entender cómo podemos fraccionar las dosis”.

La idea es terminar de reunir todas las dosis en julio y empezar las vacunaciones a principios de agosto. La campaña combinará dos estrategias, la de dosis completa, que se administrará a los niños de entre nueve meses y dos años, y la de dosis fraccionada, que se pondrá a los mayores. Según han explicado en la OMS, la duración de la inmunidad de una dosis fraccionada es de aproximadamente un año, por lo que dentro de 12 meses, la persona tendría que volver a vacunarse. Esperemos que para entonces esta crisis sea historia y la disponibilidad de vacunas sea mayor.

El objetivo es llegar a 15,5 millones de personas en tiempo récord. La campaña tendrá un coste de unos 34 millones de dólares, costes operacionales incluidos. 14 de esos millones ya están disponibles, gracias a las aportaciones de GAVI, la Alianza Mundial para las Vacunas, y otros donantes. Sin embargo, siguen faltando otros 20 millones. Tal y como explicaba Aylward, desde la OMS esperan que los países afectados por el brote puedan aportar una parte importante de esa cifra, para poder poner en marcha cuanto antes esta estrategia que busca frenar de manera drástica este inusual brote antes de que vuelva la estación de lluvias y el mosquito entre, de nuevo, en su máxima actividad.