Es seguro decir que cualquier sobreviviente de cáncer de seno que ha pasado por los tratamientos quiere evitar tener que pasar por eso de nuevo. El riesgo de la recurrencia del cáncer de seno es altamente individual y varía de acuerdo con el tipo y la etapa del cáncer de seno que tuviste.

Pero una nueva revisión de la investigación publicada en la revista científica Canadian Medical Association Journal o CMAJ, arroja luz sobre cómo muchos cambios en el estilo de vida podrían mejorar las probabilidades de cualquier persona de prevenir una recurrencia del cáncer de seno.

El cambio más importante: ejercicio. Los autores de la revisión descubrieron que el ejercicio puede reducir la recurrencia del cáncer de seno en 40%. De acuerdo con los autores del estudio, “la actividad física tiene el efecto más sólido de todos los factores de estilo de vida para reducir la recurrencia del cáncer de seno”.

“El ejercicio tiene beneficios aparte de controlar el peso. Regula los niveles hormonales, mejora la resistencia a la insulina y reduce la inflamación”, dice la coautora del estudio, Ellen Warner, M.D., una profesora de medicina en la Universidad de Toronto y oncóloga médica en el Centro contra el Cáncer de SunnyBrook Odette en Toronto.

El ejercicio también puede ayudar con la depresión, la fatiga, la linfedema (inflamación en el brazo ocasionada por la extracción de los nodos linfáticos), y el estrés que puede acompañar al diagnóstico y tratamiento, de acuerdo con Susan Gilchrist, M.D., profesora asociada de prevención clínica del cáncer y cardiología en el Centro contra el Cáncer MD Anderson de la Universidad de Texas en Houston.

¿Cuánto y con qué frecuencia?

En el estudio, los investigadores dicen que se debe motivar a los sobrevivientes de cáncer de seno a hacer al menos 150 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada o 75 minutos de ejercicio aeróbico vigoroso (caminar rápido, montar bicicleta, correr o recibir clases de aeróbicos) además de al menos dos sesiones de entrenamiento de fuerza a la semana. Esa es la misma cantidad de ejercicio que las directrices del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos recomiendan para todos nosotros.

Siempre debes obtener la autorización de tu médico antes de empezar un programa de ejercicios, especialmente si tuviste una cirugía del seno. Trabaja primero con un fisioterapeuta para asegurarte de que tu entrenamiento es adecuado para tu rango de movimiento, aconseja Gilchrist.

Caminar, dice Gilchrist, es un excelente punto de partida para la mayoría de las pacientes de cáncer de seno. (Puedes buscar un entrenador personal certificado para trabajar con pacientes de cáncer en el sitio web del Colegio Estadounidense de Medicina Deportiva (American College of Sports Medicine website).Los autores del estudio también indican que muchos hospitales y centros para la atención del cáncer de seno ofrecen ahora programas de ejercicios para sobrevivientes de cáncer de seno, así que debes confirmar esto con tu médico.

Otras medidas clave

Los autores del estudio descubrieron que mantener el peso constante es importante. Desafortunadamente, la mayoría de los sobrevivientes de cáncer de seno suben de peso.

“Hay diferentes factores involucrados, pero hay algo sobre el cáncer de seno que hace que los pacientes sean más propensos a aumentar de peso”, dice Warner. “Además, la quimioterapia hace más lento el metabolismo. Si comes y haces ejercicio como siempre lo has hecho, aumentarás de peso”.

“En promedio, una mujer aumentará de 10 a 12 libras”, dice Gilchrist. El ejercicio le ayudará, indica ella, pero es posible que tengas que hacer 200 minutos o más a la semana.

De acuerdo con los investigadores, los cambios en la dieta (tales como seguir la dieta mediterránea) no parecen generar ningún cambio en las tasas de recurrencia del cáncer de seno, aunque comer alimentos con un alto contenido de grasa saturada se relacionó con tener mayor riesgo de morir de cáncer de seno.

Además, los investigadores descubrieron que comer productos de soya no estaba relacionado con la recurrencia del cáncer de seno. También existe evidencia preliminar de que los bajos niveles de vitamina D en la sangre podrían aumentar las tasas de muerte y que consumir más vitamina C puede ayudar a prevenir la recurrencia del cáncer de seno, pero los autores indican que es necesario investigar más al respecto.

FuenteAgencias
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