¡Precaución con las pastillas para dormir!

Aunque las pastillas para dormir pueden, en ocasiones, ser una parte efectiva del tratamiento para mejorar el sueño, la susceptibilidad a efectos secundarios como mareo, váguidos y riesgo de dependencia es mayor en las personas mayores.

Las pastillas para dormir también suprimen la respiración, lo que puede agravar algunos problemas respiratorios como la apnea del sueño.

Otros efectos secundarios incluyen problemas con el pensamiento y los movimientos corporales, sopor al despertar, o problemas de memoria o de rendimiento físico durante el día. Además, las pastillas para dormir pueden aumentar el riesgo de caídas, particularmente por la noche.

Cuando es necesario recurrir a pastillas para dormir, los fármacos de acción corta de nueva generación usualmente son la primera alternativa, y entre ellos están el zaleplón (Sonata), el zolpidem (Ambien y otros) y el ramelteón (Rozerem). A pesar de que es común presentar efectos secundarios, los mismos tienden a suscitarse con menor frecuencia y gravedad que con las benzodiacepinas de generación más antigua.

Para quienes también presentan depresión, otra opción serían las dosis bajas de antidepresivos que causan somnolencia, tales como la amitriptilina, el doxepín (Silenor), la mirtazapina (Remeron) y el trazodón.

Los expertos del sueño de Mayo Clinic recomiendan que las personas mayores mantengan al mínimo el consumo de pastillas para dormir y las utilicen solamente como ayuda ocasional o durante un período breve de pocas semanas mientras se investigan otras opciones de manera conjunta con el médico tratante.

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