El proyecto Hyperloop, que es como el empresario Elon Musk llama a su tren de levitación magnético (mag-lev para abreviar), el cual se espera que llegue a circular a 1200 km/h hasta unir San Francisco y Los Ángeles (separadas 600 kilómetros) en aproximadamente media hora.

Pero si este logro tecnológico parece un milagro, conviene entonces que prestéis atención a las noticias que nos llegan desde China, país que también trabaja en su propio sistema Mag-Lev. El gigante asiático, un país gigantesco que necesita seguir acortando distancias para su desarrollo económico, trabaja desde hace años en una versión de mag-lev en tunel de vacío. En 2014 tuvimos constancia de que la Universidad Jiaotong del Sudoeste había probado un prototipo del cual se decía que una vez desarrollado podría alcanzar los 3000 km/h (más del doble que lo anunciado por Musk en California).

Como en anteriores ocasiones, la falta de transparencia del gobierno chino hace muy difícil saber si los anuncios que nos llegan de aquel país hacen referencia a hechos probados o es mera propaganda. Pero si creemos las noticias, entonces el proyecto chino sin duda eclipsaría al Hyperloop de Elon Musk.

Representación artística de un tren mag-lev T-Flight circulando. (Crédito imagen: CASIC).

Lo poco que sabemos nos llega desde agencias de noticias chinas, y según ellas el tren volador chino cuenta ya con 200 patentes para el proyecto. Además, la Corporación de Industria y Ciencia Aerospacial de China (CASIC), que es quien está detrás del programa, afirma que su primer objetivo es alcanzar los 1000 km/h y exportar su tren a 60 países del mundo en Asia, Oriente Medio, Europa y Africa.

La agencia estatal china CASIC está detrás del desarrollo de satélites, cohetes y misiles. China ya opera la línea de trenes balas más rápida del mundo, capaz de permitir velocidades de hasta 349 km/h. Como comentado, una vez el sistema demuestre su funcionalidad a 1000 km/h, el plan es ir refinando el diseño para ir ganando velocidad hasta alcanzar esos increíbles 4000 km/h (habrá que verlo para creerlo).