Al menos 39 personas murieron tras el estallido de un vehículo bomba en medio de un convoy de autobuses que evacuaba a los habitantes de varios pueblos sitiados por fuerzas rebeldes en Siria, reportaron medios estatales.

La bomba destrozó autobuses e incendió coches, dejando un reguero de cuerpos, incluidos niños, cuando el convoy esperaba tras haber cruzado desde una zona controlada por el gobierno hacia el territorio rebelde de Rashidin, en el oeste de Alepo.

Se cree que hay cientos de heridos en el lugar, donde miles de personas esperaban ser trasladadas hacia zonas más seguras y llevaban unas 30 horas sin avanzar, según un corresponsal de AFP en la zona.

Las víctimas son de los pueblos de Foah y Kefraya, de mayoría musulmana chiita, parte de un acuerdo en el que gobierno y rebeldes iban a evacuar a miles de personas de pueblos asediados.

“Hay muertos por todos lados, entre ellos muchos niños. Se pueden ver decenas de autos quemados, cuerpos por todos lados”, le dijo un testigo que no dio su nombre a la agencia siria Qasioun.

La explosión se produjo alrededor de las 15.30, hora local, en un puesto de control.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, organización con base en Reino Unido, afirmó que un atacante suicida que conducía una camioneta la hizo estallar.

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