Gran científico vislumbra que la especie humana podría ser completamente electrónica

El astrofísico y cosmólogo británico, Martin Rees, brindó una amplia entrevista al diario el Mundo de España y explicó cómo imagina lo que se viene para la humanidad.

‘Cerebros electrónicos viajarán por la galaxia para buscar vida’, asegura el astrónomo.

Las agencias llevan años hablando de ir a Marte pero hasta ahora el hombre sólo ha pisado la Luna.

Ya en 1972,cuando el último astronauta de las misiones Apolo regresó, no pensaba que a día de hoy alguien habría pisado Marte porque nadie habló de ir más allá de la órbita terrestre. La razón para no seguir adelante fue que el programa Apolo fue financiado sólo para demostrar que EEUU superaba a la URSS. Desde entonces, el programa espacial ha avanzado usando robots, pequeñas sondas exploradoras, telescopios espaciales y satélites de los que dependen las comunicaciones o las previsiones meteorológicas. Creo que dentro de 10 o 20 años tendremos robots y estructuras en el espacio. Desde un punto de vista práctico, el papel de los humanos cada vez es menos importante. Creo que seguirán yendo al espacio, pero sólo como una aventura.

Usted fue uno de los primeros en proponer una misión a Marte sólo de ida. ¿Cómo ve los progresos de las compañías privadas?

Si la NASA o la Agencia Espacial Europea (ESA) envían a personas al espacio habría un gran riesgo. El transbordador (shuttle) falló dos veces en unos 130 lanzamientos, es decir, tenía una tasa de accidentes del 2%. Fueron catástrofes para el país, retrasaron el programa y costaron mucho dinero. Pero los aventureros y los pilotos de pruebas estarían más que satisfechos con esa tasa de accidentes. Mi visión es que las compañías privadas reducirán costes enviando aventureros encantados de asumir los altos riesgos, incluso en viajes sólo de ida. Serán las primeras personas que vayan a Marte. Y a finales de siglo creo que habrá pequeñas comunidades viviendo allí. Creo que es ingenuo pensar que tendremos una emigración masiva a Marte para solucionar los problemas de la Tierra, pero serán muy importantes para el futuro de la Humanidad. Usarán todas las técnicas de modificación genética y de cíborgs [fusión hombre-máquina] para adaptarse. Estarán reguladas en la Tierra pero allí se mantendrán al margen de esas regulaciones. Creo que dentro de un siglo o dos se habrá desarrollado una nueva especie que incluso podría llegar a ser totalmente electrónica. Y si eso ocurre, no hará falta tener una atmósfera o gravedad, y quizás sea el comienzo de nuestra expansión más allá del Sistema Solar.

Hace cinco años me dijo que si fuera usted más mayor, quizás estaría dispuesto a ir a Marte y no regresar. ¿Ha cambiado de idea?

[Se ríe] Creo que las primeras personas que vayan a Marte irán para morir en Marte, pero el tipo de persona que querrán enviar será alguien más joven.

Pero si se lo propusieran, ¿iría?

Creo que no tendría sentido mandar a gente muy mayor.

Los esfuerzo se centran en encontrar un planeta fuera del Sistema Solar gemelo’de la Tierra. ¿Es que no creen que pueda existir vida en mundos distintos al nuestro?

Si en el futuro queremos buscar inteligencia en el universo no serán los humanos los que vayan. Serán cerebros electrónicos cada vez más sofisticados los que viajarán por la galaxia. Y no deberíamos buscar en los planetas como la Tierra porque, si hay vida extraterrestre avanzada, probablemente será también electrónica, no orgánica, quizás ni siquiera viva en un planeta. Han hecho falta 4.000 millones de años para que la vida en nuestro planeta llegue al estado actual. La vida orgánica inteligente es sólo una delgada fase entre la vida menos inteligente y la vida electrónica poshumana. Si la encontramos, es improbable que esté sincronizada con nosotros. Creo que estaría más retrasada o más avanzada.

¿Qué probabilidad hay de que haya vida inteligente?

Lo que hemos averiguado en las últimas décadas es que fuera del Sistema Solar hay muchísimos planetas como la Tierra, pero la cuestión sobre la vida todavía es difícil de responder porque incluso aunque entendamos la evolución no comprendemos qué es lo que provocó la transición desde la química compleja a los primeros sistemas metabólicos reproductores. Hay gente muy buena investigando esto y creo que dentro de 10 años tendremos la respuesta. La siguiente generación de telescopios será capaz de buscar evidencias de oxígeno, ozono, etc. y averiguar si la vida simple es algo común o muy raro. Por otro lado, hay otro programa que busca pruebas de algo artificial, el proyecto SETI [para buscar inteligencia extraterrestre]. Creo que la posibilidad de éxito es de apenas un 1% o un 2%, pero estoy contento de que haya benefactores privados que financian esta búsqueda de transmisiones desde el espacio.

¿Merece la pena dedicar dinero a buscar esas supuestas señales extraterrestres con tan baja probabilidad?

Creo que sí porque la mayor parte del dinero que se gasta es privado, son unos 10 o 20 millones de dólares al año.

Imagine que se detecta una señal que indudablemente procede de una fuente artificial. ¿Cree que los gobiernos lo harían público o se mantendría en secreto?

Antes de hacer público cualquier descubrimiento científico importante hay que asegurarse de que es cierto, como ha ocurrido con las ondas gravitacionales. Pero si detectamos algo artificial aun así sería improbable que fuera un mensaje extraterrestre, podría ser quizás un equipo que no funcione bien creado por alguna civilización orgánica miles de millones de años antes. Pero, por supuesto, sería fascinante que ocurriera.

Si usted formara parte del comité que asesorara a los gobernantes, ¿les recomendaría que se informara a la población?

Por supuesto que sí.

Volviendo a nuestro sistema solar, las agencia busca vida en las lunas Europa (de Júpiter) y en Encélado y Titan (satélites de Saturno). ¿Cómo podría ser?

Pienso que no hay vida avanzada en ningún otro lugar del Sistema Solar, pero es muy importante encontrar cualquier indicio de vida. Podría haberla bajo la superficie de Marte, bajo el hielo de Europa o Encélado, y encontrarla respondería preguntas fundamentales sobre el origen de la vida.

Hay un proyecto llamado Starshot para explorar Próxima b, el exoplaneta más cercano, enviando naves del tamaño de un microchip. ¿Cuánto tiempo se tardará en desarrollar esa tecnología?

La idea de enviar una sonda a otra estrella o a Próxima b es aun muy especulativa porque sería enormemente caro.

¿Mucho más que una misión a Marte?

Sí, y además la información que obtendríamos enviando una nave minúscula tan lejos sería limitada así que pienso que el coste sería demasiado caro para el beneficio obtenido. Creo que es muy improbable que se haga realidad porque según la primera propuesta, hace falta un láser gigantesco [para impulsar las naves] que costará al menos 10.000 millones de dólares, siendo optimistas. Y creo que se podría hacer un mejor uso de esos recursos, podríamos averiguar mucho más sobre los planetas con telescopios muy grandes.

EN 1948, LOS PADRES DE REES, ambos profesores, fundaron en Shropshire el Bedstone College, una escuela que sigue abierta y a la que él también asistió de niño. La educación que recibió propició que se interesara por campos diversos, entre ellos la música, como muestra el piano con una partitura de Schubert que preside la sala en la que estamos, uno de los dos que hay en la casa. Rees practica ocasionalmente, aunque dice que la auténtica pianista es su esposa, que está tocando en otra habitación.

¿Cree que será posible descargar un cerebro en una máquina?

Creo que aún no está claro si se podrá hacer. Pienso que es improbable, pero creo que sí será mucho más probable construir máquinas que en muchos aspectos tengan la inteligencia humana, las capacidades para calcular, aprender y tomar decisiones como las personas. Por eso creo que podremos dejar en manos de esas máquinas la exploración del espacio. En el futuro las máquinas harán viajes interestelares.

Hay empresas que criogenizan a personas para que despierten dentro de décadas. ¿Tiene esto alguna base científica o están quedándose con el dinero de gente que se niega a aceptar la muerte?

Soy muy crítico con todo esto por varias razones. En primer lugar creo que es improbable que se pueda conservar a alguien en ese estado hasta que, quizás, dentro de unos siglos reviva. Pero, aunque se pudiera hacer, sería egoísta. Me opongo por completo.

¿Llegará el hombre a ser inmortal?

Los seres humanos orgánicos obviamente serán limitados como lo somos nosotros pero una posibilidad emocionante para el futuro será que las máquinas logren tener muchas capacidades humanas. No está claro que puedan tenerlas pero, ciertamente, la robótica y el aprendizaje de las máquinas (machine learning) avanza muy rápidamente. Si tendrán muchas de las características humanas, si serán realmente como nosotros o tendrán conciencia aún no lo sabemos, pero creo que esas máquinas jugarán un papel muy importante en la Tierra y más importante aún en el espacio.

¿Cómo se imagina nuestra civilización dentro de 100 años teniendo en cuenta, por un lado, los grandes avances tecnológicos y, por otro, que hay millones de personas sin acceso a medicinas, agua o comida?

Lo deprimente es la enorme brecha que hay entre el mundo que podríamos tener y el que tenemos. Soy bastante pesimista sobre la idea de que las futuras tecnologías estarán extendidas y serán usadas de la forma más beneficiosa. La brecha entre la gente adinerada que podría tener acceso a esos avances, entre ellos los que permitan mejorar y ampliar las capacidades del hombre. y los que no puedan será una desigualdad mucho mayor de la que hay ahora entre ricos y pobres. Además, la biotecnología o la tecnología de los cíborgs serán accesibles a individuos o pequeños grupos podrán construir una bomba de hidrógeno, armas biológicas o perpetrar un ciberataque que podría afectar al suministro eléctrico. Me preocupa mucho esta posibilidad y no sé cómo podríamos evitarlo. A no ser que reduzcamos la libertad de las personas y su privacidad va a ser muy difícil identificar a las personas que podrían hacer un mal uso de estas tecnologías. Será un gran reto para todos los gobiernos.

Si ya resulta difícil evitar ataques terroristas como los que ocurren hoy en día…

Es cierto, pero creo que esas armas biológicas no serán usadas ni por los gobiernos ni por los terroristas porque no puedes predecir las consecuencias, a quién vas a matar. Creo que serán usadas por fanáticos que piensen, por ejemplo, que hay demasiados humanos en el mundo.

Usted ha fundado el Centro de Estudio de Riesgos Existenciales.

Sí. Hay mucha discusión sobre los pequeños riesgos como el cáncer, las dosis de radiación, los accidentes de avión, desastres de ese tipo… pero se presta poca atención a las amenazas emergentes. Por eso, especialmente en la Universidad de Cambridge, intentamos determinar qué amenazas son de ciencia-ficción y podemos descartar, y cuáles son amenazas serias que debemos abordar.

-¿Le escuchan los políticos cuando habla de riesgos de futuro?

Pensar sólo en la próxima elección es un problema muy grande. La agenda política está dominada por preocupaciones a corto plazo y, por eso, la forma de meter esos asuntos en la agenda es involucrar al público porque los políticos responden a eso y a lo que hay en la prensa. El cambio climático es un ejemplo. Es muy difícil encontrar motivación para combatirlo porque sus principales consecuencias serán dentro de décadas y afectará más a otras zonas del mundo que a Europa. Por eso, fue muy valiosa la intervención del Papa, que en 2015 hizo una encíclica que influyó en la Conferencia de París. Tenemos que asumir que no vamos a tener un mundo estable a no ser que parte de los beneficios vayan a las partes pobres de África, pues saben lo que les falta y que su vida no es como la nuestra.

¿Podría un asteroide acabar con todo?

No me preocupan demasiado los asteroides, aunque me parece bien que haya un sistema de alerta. Existe un riesgo pequeño, pero deberíamos preocuparnos mucho más por las consecuencias de la actividad humana. Una de ellas es la presión que estamos ejerciendo en la Tierra, sobre los recursos y el clima a medida que crece la población. El otro es el mal uso de tecnologías poderosas por parte de pequeños grupos o de individuos.

EN REINO UNIDO HAY UN ASTRÓNOMO REAL, un cargo honorífico que desde 1995 Rees ostenta: «Es sólo un título, no me supone trabajo», dice el astrofísico que, tras haber presidido el Trinity College o la Royal Society, se ve como «un freelance de la ciencia». Experto en formación de galaxias, agujeros negros y ondas gravitacionales, viaja con mucha frecuencia para dar conferencias -en lo que va de año ha ido seis veces a EEUU y acaba de regresar a Japón -e investiga temas como la posible existencia de varios Big Bang y más de un universo. Como miembro de la Cámara de los Lores, la política ocupa también parte de su tiempo.

¿Cuál es su postura respecto al Brexit?

Estoy totalmente en contra. Dada la situación que hay en Rusia y en Estados Unidos es muy importante que Europa esté unida políticamente. Estamos en una época en la que lo que necesitamos es estrechar lazos y aumentar la cooperación.

¿Va a afectar a la ciencia?

Afortunadamente, consorcios como el de la Agencia Espacial Europa (ESA) están separados y no los perderemos aunque salgamos de la UE. Pero otros programas científicos de investigación podrían cancelarse, en otros quizás podamos quedarnos. Pero habrá efectos negativos porque la ciencia es muy internacional y, por eso, aún espero que se pueda revertir el proceso

¿Lo ve posible?

Creo que sí es posible. La gente se está dando cuenta lo difícil que es salirse de la UE y las consecuencias negativas que habrá, y puedo imaginar que si hubiera otro referéndum habría un resultado diferente. Realmente espero que ocurra.

Se opuso también a la independencia de Escocia

Sí, creo que se trata de un asunto que involucra no sólo a la gente de Escocia, sino al resto del país. Tenemos una conexión con Escocia y me importan, creo que también la gente de Inglaterra y Gales tenemos algo que decir. Es parte de mi país y creo que estaría mal que se independizara solo por tener una mayoría simple.

Fuente: Diario El Mundo España 

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