Atentado en Francia: El atacante decapitó a su jefe

París. El sospechoso del atentado perpetrado cerca de Lyon Yannis Sahli trabajaba en una empresa de transportes para la víctima a la que decapitó, según una fuente fiable citada por AFP.

Según las declaraciones de los testigos, Sahli llegó a la fábrica poco antes de las 9.50 horas y pudo pasar un primer control gracias a que solía entregar pedidos en la factoría de Air Products de Saint-Quentin-Fallavier. Tras este primer acceso, se saltó a bordo de una camioneta un segundo perímetro de seguridad.

Sería entonces cuando Sahli descendió del vehículo -en el que aparentemente viajaba solo- y prendió fuego a varias botellas de gas. Los bomberos que vigilan las instalaciones corrieron hacia el lugar y lograron interceptar a este asaltante, al que retuvieron a la espera de la llegada de la Gendarmería.

Sin embargo, en toda esta historia, los investigadores aún deben aclarar la macabra escena de la decapitación.
Las fuerzas de seguridad localizaron un cuerpo y una cabeza separados por decenas de metros y acompañados de mensajes de contenido islamista, según los medios locales. ‘Le Figaro’ ha apuntado como “hipótesis” que Sahli matase a su jefe y después se llevase el cuerpo a la fábrica. Antes de irrumpir en el interior del complejo, habría ensartado la cabeza en una alambrada de seguridad y dejado el cuerpo más alejado de la fábrica.
El periódico Le Dauphiné Libéré también ha asegurado que el cadáver correspondería al gerente de una empresa de transportes que se encontraba en la zona para efectuar una entrega.

El testimonio de la mujer del sospechoso
“No sé qué ha pasado, ¿lo han detenido? Se fue esta mañana a trabajar sobre las 7 de la mañana (05.00 GMT). Trabaja como repartidor. No volvió a casa entre las 12 y las 2 (10.00-12.00 GMT) y lo esperaba por la tarde”, indicó la esposa de Yassin Salhi. “El corazón se me va a parar”, agregó la mujer, muy emocionada, que señaló que fue su cuñada quien le dijo que encendiera la televisión para enterarse de lo que sucedía.

“Dicen que es un atentado, pero no es posible. Lo conozco, es mi marido, llevamos una vida de familia normal. Va a trabajar y vuelve. Ahora no puedo contactar con él, me salta el contestador”, afirmó la esposa, quien señaló que su esposo “no tiene ningún interés” en cometer ese atentado. La mujer aseguró que en su familia son “musulmanes normales” que estas semanas siguen el ayuno del ramadán.

La esposa del arrestado invitó a hacer registros en su casa y reprochó a las autoridades que no hubieran contactado con ella. “¿A quién puedo llamar para que me dé información? No entiendo nada. Tengo miedo de hacer cualquier cosa”, resaltó.

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