Corea del Norte amenazó este miércoles con un ataque nuclear preventivo a Estados Unidos en el caso de que Washington decida optar por la vía militar para acabar con el programa de armamento nuclear del país asiático. Se trata de la enésima advertencia del régimen de Kim Jong-un ante lo que considera “constantes agresiones y actos de guerra”. La última, los comentarios del director de la CIA, Mike Pompeo, sobre la posibilidad de apartar del poder al dictador como vía para solucionar el problema norcoreano y desnuclearizar la península.

“Si nuestro enemigos malinterpretan nuestra situación estratégica e insisten en que sus opciones pasan por realizar un ataque preventivo nuclear contra nosotros, lanzaremos un ataque nuclear preventivo sobre el corazón de América a modo de implacable castigo y sin advertencias”, aseguró el ministro de Defensa norcoreano, Pak Yong-sik. Sus declaraciones, recogidas por la agencia estatal KCNA, se enmarcan en los actos de conmemoración del 64 aniversario del fin de la Guerra de Corea, un conflicto que terminó con un armisticio que nunca desembocó en un Tratado de Paz.

La efeméride se cumple este jueves, jornada festiva en Corea del Norte para celebrar lo que llaman “el Día de la Victoria”. Los observadores creen que el régimen podría efectuar este día una nueva prueba de misiles balísticos dada su predisposición a llevarlas a cabo en fechas señaladas, sea para el calendario norcoreano o el de otros. El último de sus ensayos fue el 4 de julio, cuando se disparó por primera vez y de forma exitosa un cohete de alcance intercontinental. Kim Jong-un dijo después que el misil fue “un regalo a los bastardos de Estados Unidos” por su Día de la Independencia.

No es la primera vez que Corea del Norte amenaza con atacar preventivamente y con armas nucleares a Estados Unidos. Es parte de la habitual retórica belicista que utiliza el régimen, exacerbada en los últimos meses por el aumento de las sanciones económicas a Pyongyang, el cada vez mayor ritmo y alcance de las pruebas de armamento y las subidas de tono que llegan desde Washington, donde han proclamado el fin de la era basada en la “paciencia estratégica”.

La propaganda norcoreana ha estallado con las declaraciones del director de la CIA, Mike Pompeo, que en un foro sobre seguridad habló de la necesidad de encontrar una forma de separar a Kim Jong-un de su arsenal nuclear. “Lo más peligroso es el carácter de la persona que tiene control sobre estas armas (…) Desde el punto de vista de la Administración, lo más importante que podemos hacer es separar las armas nucleares de alguien que pueda tener la intención de usarlas”, dijo, según CNN. El secretario de Estado, Rex Tillerson, siempre ha manifestado que la Administración estadounidense no busca un cambio de régimen en Corea del Norte.

Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores norcoreano, al que no se identificó, aseguró al respecto a los medios estatales que “buscarán y liquidarán dondequiera que se encuentren” a los que intenten sacar del poder a Kim Jong-un. “La República Popular Democrática de Corea (nombre oficial del país) estipula por ley que si su máxima dignidad se ve amenazada, debe aniquilar de modo preventivo a los países y entidades involucrados directa o indirectamente en ello movilizando todos los tipos de medios de ataque, incluidos los nucleares”.

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