La expresidenta de Corea del Sur, Park Geun-Hye, fue imputada oficialmente este lunes por soborno en el sonado caso de corrupción que provocó su destitución y su descenso a los infiernos.

La caída en desgracia de la expresidenta comenzó a mediados de 2016 cuando se reveló que su amiga y confidente, que nunca ocupó ningún cargo oficial, aprovechó su influencia para conseguir que grandes compañías surcoreanas le pagaran millones de dólares.

Así, la confidente obtuvo 70 millones de dólares para dos fundaciones que controlaba, una suma que utilizó con fines personales.

Este mismo lunes, el presidente del grupo Lotte, el quinto mayor conglomerado surcoreano, fue también imputado por el mismo caso de corrupción que provocó la destitución de la presidenta surcoreana.

Shin Dong-Bin, de 62 años, está acusado de haber entregado cerca de 7 millones de dólares en sobornos a la expresidenta Park Geun-Hye y a su confidente.

En este escándalo que ilustra nuevamente las malsanas relaciones entre los medios políticos y empresariales en la cuarta economía de Asia, la exjefe de Estado, de 65 años, está acusada de haber otorgado favores políticos a directivos e industriales que se habían mostrado generosos con su amiga Choi.

El escándalo también salpicó de lleno a la marca estrella del país, Samsung, cuyo vicepresidente, Lee Jae-Yong, fue detenido el mes pasado en conexión con el mismo caso.

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