Cuando el hondureño Ever Mejía cruzó la frontera ilegalmente desde México hace unos meses, su madre en Doral María López y los expertos de inmigración sintieron temor de que sería rápidamente deportado. Pero no fue así.

Inmigración en última instancia decidió liberar al hondureño de 30 años de edad que sufre de discapacidad mental, dijo su abogado en Miami Jorge Rivera.

En tanto, la madre de Mejía se prepara para viajar a Texas para recoger a su hijo y traerlo al sur de la Florida con ella, agregó Rivera, que ha estado ayudando a la familia desde que surgió el caso a principios del año.

Aunque funcionarios de inmigración autorizaron la liberación de Mejía, este sigue en proceso de deportación y tiene que comparecer ante la corte de inmigración en Miami en un futuro cercano donde, dijo Rivera, planea solicitar asilo para el hondureño.

“Solicitamos que lo liberaran en base a razones humanitarias”, Rivera le dijo a el Nuevo Herald el jueves. “Finalmente, aceptaron liberarlo”.

El dos de mayo, Rivera recibió una carta enviada por la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) diciéndole que Mejía sería liberado si un familiar iba por él al centro de detención en Texas. Es por eso, dijo Rivera, que la madre de Mejía estaba urgentemente preparando su viaje.

El caso atrajo la atención de los medios porque surgió poco después de que tomara posesión de la presidencia Donald Trump el 20 de enero, quien había prometido durante la campaña deportar a todos los inmigrantes indocumentados y los que cruzaran la frontera ilegalmente.

En ese momento, John Kelly, secretario del Departamento de Seguridad Interna (DHS), había firmado un memorando que indica que Estados Unidos tiene la intención de regresar a México a extranjeros que no sean mexicanos a esperar su turno ante un juez de inmigración.

Sin embargo, los funcionarios en Washington luego dijeron que esa medida llevará tiempo en ser implementada porque primero se tiene que negociar con México. El gobierno mexicano ha dicho rechaza tal medida.

Hasta ahora, la práctica del gobierno estadounidense ha sido detener indocumentados no mexicanos que cruzan la frontera, luego verificarlos y, en algunos casos, liberarlos y permitirles proseguir su viaje al interior y reunirse con sus familiares. Algunos son eventualmente deportados si un juez de inmigración les niega el asilo u otro estatus migratorio.

López dijo que su hijo huyó de Honduras porque pandilleros en la zona donde vive la familia en San Pedro Sula lo amenazaron. Además, dijo que su hijo sufre de discapacidad mental y no puede comunicarse o explicarse cuando le hacen preguntas.

“No sabe ni en qué año nació”” dijo López.

Rivera dijo que López tiene estatus de protección temporal, el llamado TPS, que han obtenido muchos hondureños que han vivido en Estados Unidos desde que el huracán Mitch devastara la costa caribeña de ese país en 1998.

Aunque la madre de Mejía está legalmente en Estados Unidos, su estatus no puede extenderse a su hijo. Además, los hondurenos que han llegado ilegalmente después de 1998 no califican para el beneficio del TPS que se aplica solo a los que estaban en el país antes del huracán.

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