El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) tomó una decisión que dejó al país de un plumazo sin el Parlamento, que era visto por los opositores al Gobierno como el último reducto de democracia en la Venezuela chavista aunque no había podido ejercer poder alguno.

La decisión que sacudió a los Poderes Públicos del país la media noche del miércoles, no solo apaga la voz de la oposición dentro del Estado, sino que además convirtió al Judicial en un súper poder que decide las leyes y ejerce su cumplimiento, lo que es para el antichavismo una camisa hecha a la talla del Gobierno, un “autogolpe”.

La reacción de los diputados de la Asamblea Nacional (AN) no se hizo esperar. Julio Borges, el presidente, aseguró que el Gobierno venezolano ha dado un “golpe de Estado” a través del Supremo y advirtió que los diputados opositores no acatarán esta decisión.

“Es un golpe de Estado, y quiero que el mundo nos ayude y los medios nos ayuden a decirlo con todas sus letras: en Venezuela Nicolás Maduro dio un golpe de Estado”, dijo Borges que rompió la sentencia y la calificó de “basura”.

“Estos señores de la Sala Constitucional tienen los riñones (la osadía) de creer que en estos momentos van a pasar por encima del pueblo venezolano”, añadió Borges.

Asimismo, un grupo de diputados opositores se movilizó hasta la sede del TSJ para manifestar su repudio a la decisión y gritar ante la estructura que alberga a la máxima corte que no acatarán el fallo.

Desde edificios también se oyeron voces contra Maduro. Otras voces opositoras como la del partido Voluntad Popular (VP), que dirige el opositor preso Leopoldo López, pidió a los venezolanos retomar las movilizaciones de calle como “única forma” de “imponer la voluntad del pueblo” ante el “golpe de Estado”.

Mientras tanto el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, calificó de “autogolpe” lo sucedido en Venezuela y llamó al Consejo Permanente a una reunión urgente. (Ver nota aparte).
Distintos Gobiernos han condenado el hecho, pero Perú ya retiró a su embajador.

El TSJ mantenía en desacato a la AN desde principios de 2016 luego de que la directiva de la Cámara decidiera juramentar a tres legisladores opositores indígenas cuya elección había sido suspendida por un supuesto fraude. Esta fue la primera fisura entre los poderes públicos.

El Poder Judicial ha sido desde hace un año la primera piedra de tranca y martillo de la AN, un escenario que la oposición vislumbró desde antes de asumir el Legislativo, cuando el chavismo después de perder las elecciones convocó a una sesión para designar a 30 magistrados del TSJ.