Esta madrugada el Presidente Donald Trump ordenó bombardear una base aérea Siria, en represalia por el ataque con armas químicas que perpetró el gobierno de Bashar al-Assad contra civiles en ese país.

Se trata del primer ataque directo de Estados Unidos contra las fuerzas del régimen sirio, desde el inicio de la guerra en ese país, hace seis años. Sin embargo, Donald Trump no siempre fue partidario de que Estados Unidos interviniera en el conflicto en ese país.

En 2013, durante la administración de Barack Obama, y luego de que las fuerzas de Bashar al-Assad mataran a más de mil personas en otro ataque químico, Trump tuiteó insistentemente que Estados Unidos no debía atacar Siria, ya que si lo hacía podían pasar “muchas cosas malas”.

“Una vez más, a nuestro muy tonto líder, no ataque Siria – Si lo hace, muchas cosas muy malas pasarán y de esta lucha Estados Unidos no obtiene nada”, escribió Trump en su cuenta de Twitter el 5 de septiembre de 2013. Pocos días después, el 9 de septiembre, volvió a publicar: “¡No atacar a Siria, un ataque que traerá nada más que problemas para el enfoque de Estados Unidos en hacer a nuestro país fuerte y grande otra vez!”.

También remarcaba que “el Presidente debe obtener la aprobación del Congreso antes de atacar a Siria” y que si no lo hace sería un “gran error”. Aunque él mismo esta vez no obtuvo la autorización formal del Parlamento antes de ordenar el bombardeo.

“Finalmente está actuando como Presidente” Según comenta a “El Mercurio” el académico de la Universidad de Iowa, Timothy Hagle, con el ataque de anoche ha quedado claro que Trump se “arrepintió de su política de no involucrarse en conflictos extranjeros y sólo hacer Estados Unidos grande nuevamente”.

“Trump parecía reacio a comprometerse en Siria o en otro lugar. Ahora pareciera que Trump finalmente está actuando como Presidente, viendo y entendiendo las cosas de manera diferente. Algunos también han señalado que él se conmovió mucho por los efectos del ataque de armas químicas, especialmente en los niños”, comenta Hagle.

Agrega que “con el ataque de misiles, Estados Unidos señala que ya no estamos dispuestos a esperar a Rusia u otros para poner fin al conflicto en Damasco”.

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