Todo indica que no hay aerolínea en Estados Unidos que no escape de ser señalada por maltratar a sus pasajeros. Tras el convulso incidente en United Airlines, en el que sacaron a rastras a un viajero, y, luego, el caso de una madre a la que un auxiliar de vuelo de American Airlines la agredió con un coche de bebé, el turno es para Delta Airlines.

Kima Hamilton (39), quien viajaba de Atlanta a Milwaukee, fue sacado del avión por pararse para ir al baño cuando el piloto iba a despegar.

En un video del incidente, el pasado 18 de abril, se aprecia el momento en el que Hamilton es abordado por primera vez por un azafato quien le dice que tiene que salir del avión. El hombre responde diciendo que no sabe por qué le piden que salga.

“Yo compré este boleto. Yo tenía una emergencia. Yo tenía que orinar. Yo estaba en un recorrido. Intenté aguantar la primera vez”, argumentó.

Hamilton se refería al uso del baño justo cuando la tripulación se disponía a despegar.

Pero los argumentos del pasajero no convencieron al personal y el piloto regresó a la puerta de embarque.

“El piloto salió y dijo: ‘Damas y caballeros, lamento el inconveniente, pero tenemos que regresar a la puerta de embarque y sacar a un pasajero’”, dijo Hamilton en una entrevista con el Milwaukee Journal Sentinel. “En ese punto, escaló todo muy rápido”.

Cuando inció el altercado, el avión era el tercero en espera para despegar. La primera vez que Hamilton trató de abandonar el asiento para hacer su necesidad, le dijeron que no podía más, hizo una parada rápido en el sanitario.

“Yo, normalmente no orino cuando entro al avión y nunca he tenido un problema así antes. No recuerdo haber bebido una cantidad considerable de agua”, planteó el viajero.

Agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) esperaban por Hamilton en el exterior del aeroplano.

Delta le reembolsó al cliente el costo del vuelo, pero Hamilton dijo que pagó tres veces la cantidad recibida para costear un vuelo de vuelta con Southwest Airlines.

Por su parte, la aerolínea dijo en declaraciones escritas al Journal Sentinel que las instrucciones de la tripulación deben ser tomadas en serio.

“Nuestro personal de vuelo ha sido entrenado extensivamente para asegurar la seguridad de todos nuestros clientes”, sostuvo la compañía. “Es imperativo que los pasajeros cumplan con las instrucciones de los empleados en todas las fases del vuelo, especialmente en momentos críticos como el despegue y el aterrizaje”.

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