Los migrantes en Estados Unidos se preparan para lo peor

En Austin, Texas, las mujeres indocumentadas que trabajaban en un lavandería se escondieron en un cuarto trasero, petrificadas tras haber visto un video y fotografías de las detenciones afuera de una tienda de verduras locales y un restaurante de hamburguesas.
Un mecánico en Staten Island se aseguró de decirle a su hijo de 17 años dónde estaban los contactos de emergencia, incluido el nombre del guardián que tendría la tutela de él y sus dos hermanos menores.
En Savannah, Georgia, empleados de un restaurante estaban pidiendo aventones, ante el temor de que si caminaban al trabajo podrían ser detenidos e interrogados.

Conforme se extienden reportes de redadas migratorias y de arrestos masivos en redes sociales y mensajes de texto en todo Estados Unidos, los migrantes indocumentados, sus abogados y grupos activistas se preparan para la ejecución reforzada de temas como deportaciones que Trump ha prometido llevar a cabo.

Susannah Volpe, abogada en Ayuda, un grupo de servicios legales para migrantes en Washington, dijo que había notado un aumento en las detenciones de personas en las que las autoridades no ponían mucha atención anteriormente, como aquellas sin antecedentes penales.

“Estos son agentes que están entrando a edificios de departamentos o yendo a lugares de trabajo. Esto es nuevo”, dijo Volpe. Uno de sus clientes fue arrestado en una zona de construcción en Washington la semana pasada.

Directores de escuelas en Los Ángeles han recibido una lista de cosas que pueden hacer si llegan agentes migratorios a sus colegios. El gobierno mexicano incluso advirtió a toda la comunidad mexicana en Estados Unidos “tomar precauciones y mantenerse en contacto con su consulado más cercano” tras la deportación de Guadalupe García de Rayos, a quien antes se le había permitido quedarse en Estados Unidos al no ser considerada prioridad para la expulsión.

Su caso “ilustra la nueva realidad que vive la comunidad mexicana en territorio estadounidense ante la aplicación más severa de las medidas de control migratorio”, según el mensaje enviado por la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana a los connacionales.

En una orden ejecutiva del 25 de enero, Trump aumentó las categorías de migrantes indocumentados que ahora deben ser prioridad para la deportación, cumpliendo su promesa de fortalecer el combate a la migración ilegal. Pero, pese a los rumores y reportes de detenciones masivas, todavía no queda claro si la ejecución más severa ya empezó.

Funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ICE por su sigla en inglés, dijeron que los arrestos de personas no se han dado a un ritmo mayor al anterior. La agencia tiene alrededor de cien equipos dedicados a detener a personas buscadas por diversos delitos migratorios, y esos equipos están igual de activos ahora que durante el gobierno de Obama, dijeron. En 2012, el año que más deportaciones hubo en el gobierno de Obama, fueron deportadas 409.849 personas

En un comunicado el viernes, ICE describió como rutinaria la “acción enfocada” de cinco días de esta semana, en la que alrededor de 160 personas fueron detenidas en seis condados de Los Ángeles. De esas, 150 tenían antecedentes penales, varios graves, según ICE. Varias ya habían recibido órdenes de deportación desde antes de que Trump tomara posesión. Según las cifras del ICE hay 960.000 personas que ya enfrentan órdenes de expulsión pero no están bajo custodia.

“La serie de reportes recientes sobre supuestos puntos de revisión del ICE y levantones al azar son falsos, peligrosos e irresponsables”, dijo la agencia en un comunicado el viernes 10 de febrero. “Estos reportes crean pánico y ponen a las comunidades y al personal de las agencias policiales en peligro innecesario”.

Sin embargo, los funcionarios hicieron notar que esperaban que la cantidad de deportaciones sí aumente dada la orden ejecutiva. En Los Ángeles, por ejemplo, el departamento del alguacil del condado recibió instrucciones de que ICE planea emitir órdenes de arresto para cada migrante ilegal que ha sido acusado de algún crimen, sin importar qué tan grave haya sido este, según el capitán policial Elier Morejon.

Jonathan Blazer, consejero de política y defensa en la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por su sigla en inglés), dijo que el grupo ha sido receloso de las tácticas de deportación durante años.

“Un reto es que cada acción de aplicación de la ley que se hace afuera de una prisión parece parte de la fuerza de deportación de Trump”, dijo Blazer. “Pero, como sabemos, las expulsiones también eran altas con Obama”.

“El factor que distingue a la situación con Trump es un miedo y una ansiedad justificables”, añadió. “Esos son, sin duda, nuevos”.

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