Mujer abusada a los 16 años se reune con el violador y juntos cuentan su historia

Thordis Elva tenía 16 años la noche en que le cambió la vida. Había ido a un baile por Navidad en su escuela, había probado por primera vez ron y el chico con el que salía la había tenido que llevar algo mareada a su casa. Mientras la acostaba en su cama, Tom Stranger, entonces de 18 años, pasó de héroe a violador en apenas segundos.

“Mi cabeza ya estába consciente, pero mi cuerpo todavía estaba muy debil para pelear y el dolor me cegaba. Pensaba que me había partido en dos. Para mantenerme cuerda me puse a contar en silencio los segundos de mi reloj despertador y desde esa noche sé que hay 7.200 segundos en dos horas”, recuerda Elva que nació en Islandia y hoy tiene 36 años.

Pocos días después del ataque los adolescentes se pelearon y él volvió a Australia, su país de origen. Pero durante años ella fue quien se sintió culpable por lo que había pasado.

“Crecí en un mundo en el que a las chicas les decían que eran violadas por alguna razón. La pollera era muy corta, la sonrisa muy grande o la respiración olía a alcohol. Y yo me sentía culpable de todas esas cosas, así que la vergüenza tenía que ser mía”.

Resultado de imagen de Tom Stranger,

No fue hasta nueve años y una crisis de nervios después que Elva le escribió una extensa carta a Stranger, para hablar sobre esa noche que no podía dejar atrás . “Todo lo que quise hacer durante años era lastimar a Tom como el me había lastimado”, confiesa.

Tras un intecambio de mensajes, acordaron verse en persona, en un punto intermedio y el encuentro resultó catártico para las dos. Stranger pidió perdón y Elva pudo tener algo de paz.

La historia de ambos terminó convirtiéndose en un libro -“Al sur del perdón”- que terminaron presentando juntos en una charla TED.

“Algo que hayas hecho no tiene que constituir la suma de lo que eres. No sobrestimen el poder de las palabras -dijo el hombre durante la charla-. Luego de reconocer que la había violado la culpa se transfirió de ella a mí. Muchas veces la responsabilidad se atribuye a las víctimas sobrevivientes de un ataque sexual y no a los hombres”.

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