Dura casi ocho minutos. Exactamente 7:40 minutos. Es una fracción de la eternidad que duró para una mujer la violación y ejecución que padeció en el pueblo de Luebo, en la región de Kasaï, en la República Democrática del Congo. En ese lugar las reglas no existen y la “justicia” se define en las calles.

Las imágenes —tomadas el pasado 8 de abril, pero hechas públicas en las últimas horas— muestran la brutalidad que manejó durante la toma de ese pueblo el grupo rebelde Kamuina Nsapu. La milicia mantuvo el poder sobre la población de 40 mil personas durante meses hasta que a finales de ese mes fueron expulsados por el gobierno central.

Los rebeldes se alzaron luego de la ejecución del líder tribal Kamuina Nsapu, ultimado por el Ejército del Congo en agosto de 2016. Quienes respondían al jefe ancestral tomaron poblados en la región de Kasaï y destruyeron iglesias católicas y edificios gubernamentales.

La mujer violada y asesinada en la plaza principal de Luebo, fue presentada ante la multitud como “traidora” por el jefe de la banda rebelde, Kalamba Kambangoma. La víctima, dueña de un restaurante, habría servido “comida prohibida” a los miembros de la milicia. Ese alimento fue nada menos que pescado, platos que evitan durante largos períodos de combate.

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