Oposición venezolana toma control de Asamblea por primera vez en 17 años

Con una nueva correlación de fuerzas, nunca vista en 17 años, la Asamblea Nacional venezolana se instaló este martes bajo el control de la oposición, que asegura que tendrá entre sus prioridades el control y la supervisión del gobierno, lo que presagia tiempos de choques entre los poderes en el país suramericano que está sumido en una profunda crisis económica.

Los 163 diputados de la oposición y el oficialismo tomaron juramento en una sesión especial que se desarrolló cumpliendo el protocolo pero que estuvo signada por momentos de tensión por los recurrentes insultos que gritaron, desde los balcones del hemiciclo, los invitados de ambos bandos cuando intervenían los congresistas.

Tres diputados de la oposición y uno del oficialismo no pudieron juramentarse debido a una reciente decisión del Tribunal Supremo de Justicia que suspendió sus proclamaciones. Como consecuencia de esa decisión la oposición quedó con 109 diputados mientras que el oficialismo tendrá 54 congresistas.

El nombramiento del secretario de la Asamblea Nacional desató fuertes fricciones entre opositores y oficialistas, que cuestionaron el proceso de selección del funcionario, lo que llevó a suspender por algunos minutos el debate cuando algunos congresistas se levantaron de sus curules y se acercaron al podio de la directiva para protestar la designación.

Entre las novedades que exhibió el salón de sesiones se destacó la ausencia de los cuadros del Libertador Simón Bolívar y del fallecido presidente Hugo Chávez, que estaban en el podio de los oradores, que fueron retirados por la antigua administración, indicó a la AP el diputado opositor Edgar Zambrano.

Los alrededores del Congreso, ubicado en el centro de la capital, amanecieron el martes custodiados por centenares de policías y guardias nacionales, algunos de ellos con equipos antimotines, que colocaron barreras de metal en medio de las vías para limitar el paso de vehículos y personas. Algunas estaciones del metro también fueron cerradas por medidas de seguridad, dijeron las autoridades.

Entre banderas venezolanas y de diferentes organizaciones políticas, varios miles de seguidores de la oposición y del gobierno se concentraron de forma pacífica en algunas vías y plazas del centro de Caracas, cercanas al Congreso, para unirse a las marchas convocadas por los dos bandos.

“Esta es una bendición que Dios nos dio”, dijo Jesús Abreu, un cocinero de 71 años al celebrar que la oposición asumiera el control del Congreso. “Hemos pasado 17 años de angustia esperando un cambio en este país. Tengo una gran alegría que por fin ese día llegó”, indicó Abreu mientras esperaba en medio de una acera el inicio de la marcha opositora.

Unos 20 integrantes de organizaciones pro-oficialistas, conocidas como “colectivos”, se reunieron en el histórico parque de El Calvario, al oeste de la ciudad, para seguir la instalación del congreso.

Los manifestantes pro oficialistas, vestidos con camisetas y pantalones negros y algunos con los rostros cubiertos con pañuelos rojos, se sentaron en unas escalinatas del parque, que están a un lado de una avenida cercana al palacio del gobierno para demostrar que están dispuestos a “defender la revolución” de forma pacífica desde las calles.

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