Paso a paso: así planificó un hispano admirador de ISIS el frustrado ataque terrorista en un mall de Miami

Vicente A. Solano, hondureño de 53 años, fue arrestado tras una operación encubierta del FBI acusado de conspirar para poner una bomba en el Dolphin Mall, uno de los centros comerciales más visitados por los turistas en Miami. Solano fue presentado ante una jueza federal en su primera audiencia este lunes, y enfrenta cargos por intentar usar un arma de destrucción masiva contra personas e instalaciones en Estados Unidos.

En la acusación federal se revelan detalles de cómo este hombre de origen latino planeó el ataque, así como sus motivaciones para tomar esta medida tan extrema.

El plan inicial

A finales de septiembre de 2017, agentes del FBI comenzaron a investigar a Vicente Solano por una información que recibieron de una fuente que había trabajado en la DEA. Esta persona reveló que Solano estaba muy molesto con las políticas de Estados Unidos, con su política exterior y que tenía en mente atacar un sitio “donde hubiera mucha gente”.

Según consta en la acusación, el detenido manifestó que le gustaría atacar el Dolphin Mall. Confesó a la fuente que su idea era hacerlo en ‘Black Friday’, un viernes en el que los centros comerciales se llenan de personas que aprovechan las rebajas y que siempre está fechado un día después de Thanksgiving (este año es el 24 de noviembre).

El atacante dijo que había pensado en varios lugares alternativos, pero decidió que el Dolphin Mall era ideal porque estaba cerca de su casa, y porque creía que podía entrar sin levantar sospechas. “Estaba pensando en la feria de comida o quizás en el sitio donde cantan, allí es donde hay más gente. Ahí es donde se reúne más gente. Y es fácil porque mira, yo me di cuenta… Yo entro, me siento, lo dejo y adiós. Me voy, y no tendré problemas con eso”, dijo Solano a los agentes encubiertos.

Las motivaciones

Con el fin de recabar más información, la fuente encubierta para esta operación le dijo a Solano que podía ponerlo en contacto con otras personas que lo ayudarían en el ataque. Así fue como le introdujo a otros dos agentes, en quienes el acusado confió en todo momento al creer que pertenecían al grupo terrorista Estado Islámico ( ISIS), según él mismo confesó.

El 13 de septiembre de 2017, el primer agente encubierto recibió por mensaje de texto tres videos desde el celular de Solano. En ellos aparece Solano –a quien la fuente reconoció por la voz– vistiendo máscara y franela negras, de pie frente a una bandera negra idéntica a las que utiliza ISIS en sus videos. El hombre habla en español en las tres grabaciones y reivindica su lucha contra Estados Unidos y en apoyo a ISIS.

“Estoy aquí porque me gusta la manera en que ISIS confronta a Estados Unidos y a los países de la coalición. Son fuertes. Son un grupo que está creciendo en redes sociales. Y amo que vaya a haber una guerra santa”, dice en uno de los videos. En la grabación llama “terrorista” a EEUU y critica directamente al presidente Donald Trump. “Este presidente racista, es un supremacista blanco y no le gustan los hispanos, ni los musulmanes, ni los chinos, ni los negros, solo su raza”. Amenaza con plantar una bomba “en nombre de Alá”.

Solano le confesó a uno de los agentes que su intención era muy seria y que estaba determinado a cometer el ataque por el “sentimiento de exclusión que le generaba su estatus migratorio temporal –que no se especifica– en EEUU”. También confesó que quería hacer daño porque tenía un fuerte “resentimiento”.

Plan frustrado

Los agentes se reunieron varias veces con Solano e hicieron grabaciones de audio de todos los encuentros, que ocurrieron entre el 13 de septiembre y el 20 de octubre de 2017. En una ocasión, Solano reveló que nadie más tenía conocimiento de sus planes, ni siquiera la dueña de la casa en la que él alquilaba una habitación. En ese cuarto, precisamente, Solano grabó los videos inspirados en ISIS y allí guardaba un bosquejo de la bomba que planificaba fabricar para detonar en el centro comercial.

Aunque había manifestado su intención de hacerlo el día de ‘Black Friday’, posteriormente le dijo a sus presuntos cómplices que no le importaba el día. “Lo que me importa es que haya mucha gente”, precisó.

La noche del 14 de octubre, Solano fue al Dolphin Mall para estudiar el mapa del sitio y planificar dónde colocaría el explosivo. Los agentes le habían recomendado que hiciera un mapa y que buscara un disfraz para esconderse de las cámaras de seguridad. Tres días después, el ahora detenido le notificó a la fuente confiable que ya tenía los materiales necesarios para ensamblar su bomba.

El viernes 20 de octubre de 2017, Solano se reunió en un hotel con los agentes encubiertos para armar el dispositivo, sin saber que ellos estaban preparando una bomba falsa que jamás explotaría. De allí salieron al Dolphin Mall, donde el atacante avanzó en su plan para dejar la bomba, pero fue detenido por la policía antes de entrar al centro comercial.

En caso de ser condenado, Solano podría enfrentar una pena de cadena perpetua y una multa de $ 250,000.
El fiscal federal Benjamin Greenberg declaró que “la máxima prioridad del Departamento de Justicia es proteger al pueblo estadounidense de aquellos que pretenden tomar medidas destinadas a aterrorizar a la comunidad”.
Solano tiene programada una audiencia de detención previa al juicio el jueves 25 de octubre de 2017 a las 10:00 de la mañana ante el Juez Magistrado de EEUU Chris M. McAliley. La lectura de cargos está programada para el 6 de noviembre de 2017.

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