Fuego, humo, gritos y decenas de cadáveres sustituyen la escena que se vivía unos minutos antes. Un hombre con pelo largo, barba y una cámara al hombro sale corriendo con un niño malherido entre los brazos. Su cara indica el horror que está viviendo.

Así lo capta el fotógrafo Abd Alkader Habak, que también recoge con su objetivo el momento en el que su compañero sirio, tras ayudar al pequeño herido, se derrumba y, de rodillas, rompe a llorar ante lo que acaba de suceder.

 

FuenteAgencias
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