Nueva táctica de ICE para atrapar indocumentados

Desde que llegó a Estados Unidos, Gladys Díaz Tadeo comenzó a ganarse la vida vendiendo piñatas en las redes sociales, especialmente en Facebook.

Las piñatas las hacía ella misma con sus tres hijas, por lo que el negocio familiar iba bien pues, aunque no estaban haciéndose ricas, al menos sobrevivían.

Durante los últimos dos años promovieron sus piñatas en cuanto grupo de compra y venta les fue posible.

Sin embargo, a Gladys se le olvidó un pequeño, pero grandísimo detalle: que era buscada por Inmigración.

A pesar de que se había mudado para evitar que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la agencia federal logró detectar que estaba viviendo en un pequeño poblado de Oregon.

Un día, cuando la mexicana menos lo pensaba, le apareció un cliente inusual en Facebook. Un hombre hispano estaba interesado en comprar sus mejores piñatas.

El sujeto tenía múltiples fotografías en su cuenta, aunque esta parecía haber sido creada recientemente.

En la imagen de perfil aparecía posando con un hermoso perro, lo cual le generó cierta confianza a Gladys.

La mujer creía que el desconocido tendría alguna fiesta especial y ni lenta ni perezosa pactó un encuentro con su “nuevo cliente”.

La cita fue pautada para el día siguiente en el estacionamiento de una agencia bancaria cercana.

La vendedora llegó puntual, pero el supuesto cliente no apareció nunca con el dinero que ella tanto anhelaba.

Los que sí estaban ahí fueron los agentes de ICE, quienes la rodearon en el acto.

Gladys acabó esposada y sentada en el asiento trasero de una de las camionetas en las que se conducían los agentes federales.

Un mes más tarde, la mujer ya se encontraba en México, pues ICE la deportó a pesar de los esfuerzos de su familia para que fuera liberada.