Asesino de policías mexicano que sonríe cuando lo sentencian a muerte

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Luis Bracamontes sonríe. Una y otra vez. Y no lo hace por nervios o porque esté loco. Se cree todopoderoso. Lo hace incluso cuando una corte lo sentencia a la pena máxima: la muerte. Ayer, un jurado de California lo declaró culpable del asesinato de dos oficiales de policía ocurrido en 2014. Los crímenes los perpetró con ayuda de su esposa, Janelle Monroy.

Aquel año, Bracamontes, mexicano indocumentado, terminó con la vida de los agentes Danny Oliver y Michael Davis Jr. Las madres de los policías ayer vieron cómo el criminal sonreía, y lejos de atemorizarse, le devolvieron el gesto.

Bracamontes se había hecho famoso durante la audiencia en enero último, cuando lanzó amenazas y reconoció los asesinatos. “Desearía haber matado más de esos hijos de puta. No hay necesidad de un puto juicio”. Por entonces, el reto del asesino se volvió viral. Incluso retó a quienes lo juzgaban y pidió que se lo condenara a muerte.

La defensa intentó convencer a la corte de que lo declarara no apto para afrontar el juicio. Pero nada de eso ocurrió. Ayer, la Corte Superior de Sacramento le dio lo que pedía y sentenció a Bracamontes a la pena de muerte.

Mientras el juez leía los cargos y las condenas correspondientes, el asesino aplaudía y reía ruidosamente. Incluso miraba desafiante a los familiares de sus víctimas.