China lanzará una máquina de control climático del tamaño de Alaska

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China está cerca de lanzar la máquina de control climático más grande del mundo, que incluye la capacidad de modificar el clima en un área cuyo tamaño es similar al de Alaska.

El país asiático nunca le ha temido a los grandes proyectos, y este es otro ejemplo claro de que el Gobierno de China podría ofrecer una solución inédita muy pronto. En concreto, la Corporación de Tecnología y Ciencia Aeroespacial, una empresa estatal de China está implementando un proyecto en el que se enviarán miles de máquinas que inducirán la lluvia en un área de miles de kilómetros cuadrados.

Bajo el nombre Tianhe (Río del Cielo), este proyecto buscará combatir la sequía que afecta a la zona de la meseta tibetana, que representa la fuente de gran parte del agua de China a través de los ríos Tangtze, Mekong y Yellow. Estos ríos a su vez se mantienen por el agua producida por el deshielo glacial y se encargan de alimentar el suelo fértil de esta zona.

Anteriormente, China ya había manipulado el clima durante los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 para garantizar que el evento estuviese libre de lluvia. Además, se conoció que este proyecto forma parte de una iniciativa más amplia llamada Sky River, que busca aumentar los recursos hídricos del país asiático.

Ahora bien, el gobierno ha decidido instalar una gran cantidad de estaciones meteorológicas creadas por los expertos de la Academia China de Ciencias, y permitirán dispersar partículas de yoduro de plata en la atmósfera para actuar como el punto de nucleación del agua condensada.

Se espera que cada una de estas estaciones o máquinas cree una serie de nubes de hasta 5 kilómetros, lo que significa que cuando todas las estaciones estén en funcionamiento, los expertos podrán controlar el clima de forma artificial en esta área, cuyas dimensiones son similares a las de Alaska.

La monitorización de este sistema se realizará a través de satélites meteorológicos y se complementará con el lanzamiento de partículas de yoduro de plata desde aviones y desde la superficie terrestre. Si todo resulta según lo esperado, este sistema produciría casi el 7% del consumo anual de agua en China, una excelente solución para más de 1,400 millones de personas que habitan el país.