Desolación por los saqueos en un estado venezolano

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Ciudad Bolívar, capital del estado venezolano homónimo fronterizo con Brasil, amaneció ayer desolada, sin tiempo para recuperarse del aquelarre vivido durante 72 horas.

Sólo comercios muy contados despachaban comida, además de varias panaderías, cuyas existencias se agotaron pronto. Las colas gigantescas se alternaban frente a estos locales y junto a las estaciones de servicio.

El estallido de ira social provocado por el “billetazo” de Nicolás Maduro mezcló protestas y vandalismo, angustia y saqueos, violencia y desesperación, todo ello cubierto por un espeso manto de censura en todos los medios públicos y de autocensura en buena parte de los privados. Al menos 450 comercios fueron saqueados, la mayoría de venta de alimentos, según Fernando Cepeda, presidente de la patronal local de Fedecámaras.

Pero también otros locales de esta ciudad de casi 400.000 habitantes fueron desvalijados, incluso quemados, “desguarnecidos”, según Fedecámaras, por la ausencia de efectivos militares y policiales, pese a la declaración del toque de queda y la militarización de la ciudad.

La crisis de los bolsillos vacíos, que profundizó la retirada de los “marrones” (billetes de 100), afectó gravemente a una zona de gran manejo de efectivo, lo que empujó a Bolívar al borde de la tragedia. “En las horas previas no encontrábamos efectivo, los bancos con colas interminables, muchos puntos de venta [para tarjetas de crédito y débito] tampoco funcionaban. Hasta que estalló”, resumió para LA NACION Rheydis Golindano, estudiante de Medicina de 19 años.

Los comerciantes chinos, sobre los que pende la mala fama de inflar los precios, fueron los primeros en sufrir los ataques de las turbas. Luego siguieron los demás, incluidos locales de neumáticos, ropa interior y hasta heladerías.

“Acabaron con los negocios y comenzaron a ir a las casas de las personas”, denunció ayer Ángel Medina Davis, diputado opositor por Bolívar, durante la reunión urgente de la Comisión Delegada de la Asamblea Nacional. “Nosotros permanecemos encerrados en mi casa, somos 10 personas. Las barricadas todavía se mantienen en algunas calles, con vecinos portando bates de béisbol y palos”, describió Golindano.

La calma tensa se mezclaba ayer con el temor a lo que vendrá en los próximos días, cuando la ciudad ya sufría anteriormente los efectos de la inflación y la escasez. “Es necesaria la apertura de un canal humanitario porque no tienen comida, todo fue saqueado”, demandó la parlamentaria Delsa Solórzano.

Después llegó la explicación oficial, que no sorprendió a nadie. “Estos saqueos son acciones terroristas. Sectores de Voluntad Popular y Primero Justicia, apoyados por periodistas y medios de comunicación, tienen un plan terrorista”, acusó Diosdado Cabello, líder del ala militar del chavismo, que desembarcó ayer junto a la plana mayor del chavismo en Ciudad Bolívar, 76 horas después de iniciarse los incidentes. De los 286 detenidos, al menos 30 cuentan con antecedentes penales. Y entre ellos cinco policías regionales.