Dos de cada tres personas sufrirán por escasez de agua en 2050

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Actualmente casi 40% de los habitantes del planeta sufre escasez de agua, una proporción que aumentará hasta dos tercios para 2050 debido al uso excesivo de recursos hídricos para la producción de alimentos necesarios para una población mundial que superará los nueve mil millones de personas.

Ese consumo excesivo, la degradación de los recursos y el impacto del cambio climático reducirán el suministro del agua en muchas regiones, especialmente en los países en desarrollo, advierten la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Consejo Mundial del Agua (CMA) en el informe Hacia un futuro con seguridad hídrica y alimentaria.

El documento presentado en el VII Foro Mundial del Agua que se celebra en Daegu y Gyeongbuk, Corea del Sur, reclama políticas gubernamentales e inversiones de los sectores público y privado para garantizar que la producción agrícola, ganadera y pesquera se realice de forma sostenible y contemple a la vez la salvaguarda de los recursos hídricos.

Estas acciones, destaca el estudio, son esenciales para reducir la pobreza, aumentar los ingresos y garantizar la seguridad alimentaria de muchas personas que viven en las zonas rurales y urbanas.

Una cadena

La ONU reconoce que para alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras es necesario promover la armonía con la naturaleza y el planeta, por lo que designó al 22 de abril como Día Mundial de la Tierra.

En este sentido, la seguridad alimentaria e hídrica están estrechamente unidas: “Creemos que desarrollando los enfoques locales y con las inversiones adecuadas, los líderes mundiales pueden asegurar que habrá suficiente volumen, calidad y acceso al agua para garantizar la seguridad alimentaria en 2050 y más allá”, señaló Benedito Braga, presidente del Consejo Mundial del Agua, al presentar el informe en el VII Foro Mundial del Agua.

“El agua, como elemento insustituible, ya está bajo presión por la creciente demanda de otros usos, agravada por una débil gobernanza, falta de capacidad y falta de inversiones”, dijo a su vez la directora general adjunta de la FAO, María Helena Semedo.

Agricultura y consumo

La agricultura es el mayor consumidor de agua del mundo. El riego representa 70% de las extracciones de este recurso, mientras que la producción de alimentos consume casi 30% de la energía mundial, que en su mayoría se produce de manera hidráulica.

En México, de acuerdo con el INEGI, 77% del agua se utiliza en la agricultura; de cada 100 litros usados 77 son empleados en actividades agropecuarias, 50 provienen de aguas superficiales y 27 del subsuelo.

Tanto la FAO como el CMA señalan que a través de la tecnología y las prácticas de gestión los agricultores, especialmente los pequeños campesinos, tendrán que encontrar maneras de aumentar su producción con una limitada disponibilidad de tierra y agua.

Esto se debe en gran parte al consumo excesivo de agua para la producción alimentaria y agrícola.

Cambios

Para hacer frente a la degradación y el desperdicio las instituciones que gestionan el agua deben ser más transparentes en sus mecanismos de asignación y fijación de precios, señalan las dos organizaciones.

Básicamente, hay que otorgar derechos sobre el agua de forma justa e inclusiva. Por desgracia, este objetivo contrasta con las prácticas que se repiten en varias entidades del país; la más reciente en Morelos, donde habitantes protestaron por el cobro de IVA en sus recibos de agua y denunciaron corrupción al interior del Sistema de Agua Potable de Cuernavaca (Sapac).

Los manifestantes señalaron que pese al mal servicio que reciben por parte del organismo municipal ahora deben pagar dicho gravamen, que antes no se les cobraba.

Cambio climático

Los efectos del calentamiento global, incluyendo patrones inusuales como sequías y ciclones, tendrán además un impacto creciente, en particular sobre la agricultura y los recursos hídricos, advierte el informe.

California, por ejemplo, es un estado norteamericano cuya economía depende en gran medida del éxito de las cosechas agrícolas y, por ello, el agua tiene que ser preservada para garantizar la agricultura.

No es novedad para los californianos experimentar sequías, pero las autoridades reportan que estas ahora son más largas y más severas: van cuatro años seguidos de escasa agua pluvial, lo cual se refleja en los niveles sumamente bajos de las presas, por lo que los agricultores están obligados a extraer el agua de los acuíferos desde niveles cada vez más profundos.

Pero mientras California sufre del calor que provoca un alto impacto negativo, en la Antártida científicos reportan la temperatura más alta jamás detectada en la zona: 17.5° C en la base Esperanza de la Argentina, lo que implica mayor derretimiento del hielo, aumentando el nivel de los océanos y afectando las costas de muchos países, además del ecosistema de aquella zona.

Al contemplar tantas irregularidades del clima alrededor del mundo, la preocupación más impactante es la del acceso a suficiente agua potable para las poblaciones de cada país.

Es por ello que el informe pide políticas e inversiones para mejorar la adaptación al cambio climático a nivel de las cuencas hidrográficas y los hogares, como la mejora de las instalaciones de almacenamiento de agua, la captura y reutilización de aguas residuales, así como la investigación que genere sistemas de producción agrícola más resilientes para los pequeños campesinos. ¿Será suficiente?