Una aparentemente inofensiva infección en el oído terminó de forma trágica para una mujer australiana, madre de un bebé de 17 meses y embarazada de 36 semanas. Imogen Petrak ingresó en un hospital por esa infección, pero ésta se extendió hasta el cerebro presuntamente por meningitis meningocócica y provocó una grave lesión en la zona cerebral.

Los médicos, temiendo por el feto, lograron que el bebé del que estaba embarazada naciera cuatro semanas antes de lo previsto. La infección de la madre no afectó al recién nacido, que se encuentra en buen estado de salud.

Ella, sin embargo, no pudo evitar el trágico desenlace. Tras días conectada a un soporte vital, un hinchazón severo en el cerebro terminó con su vida.

Antes de ser desconectada definitivamente, su otro hijo, de 17 meses, pudo darle un último beso de despedida. La imagen ha dado la vuelta al mundo y ahora una campaña de internet busca recaudar fondos para financiar el funeral y poder ayudar a su marido John y sus dos hijos que se han quedado sin amparo materno.

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