Una pequeña localidad en el desierto de California ha logrado levantar cabeza gracias a una controversial actividad económica que, hasta hace poco, un jefe de policía deseaba frenar.

Hoy, la ciudad de Desert Hot Springs, que estaba al borde de la bancarrota en 2013 y experimentaba altos niveles de criminalidad, está en mejor situación gracias a su condición pionera en el cultivo legal de marihuana en California.

Como se narra en el periódico Desert Sun, en 2014 Desert Hot Springs se convirtió en la primera demarcación en California que autorizó el cultivo de marihuana a gran escala. La marihuana medicinal es legal en ese estado desde hace años y en 2016 los votantes avalaron también el cannabis para fines recreativos.

Con todo, el cultivo, posesión y venta de marihuana siguen siendo delitos federales, aunque el gobierno federal hasta el momento se ha abstenido de perseguir los usos de esa planta y sus productos, que han sido legalizados a escala estatal. (El Departamento de Justicia de Trump, bajo Jeff Sessions, estaría considerando, empero, endurecer su posición ante la marihuana).

Pero en 2014, Desert Hot Springs autorizó la asignación de 1,400 acres de tierra para cultivo comercial legal de marihuana. El objetivo era llenar las mermadas arcas del municipio, para en su caso dedicar los nuevos recursos (provenientes de los impuestos aplicables a la marihuana) a la atención de las necesidades de la localidad.

Eso se logró en buena medida, pues actualmente operan tres centros de cultivo de cannabis y se ha amplificado la actividad económica. El crimen, aunque aún importante en la zona, habría bajado 18% en 2016, según el citado periódico.

La condición pionera de Desert Hot Springs atrajo a personas que, como Jason Elsasser, se interesaron en el negocio de la marihuana medicinal desde hace años, e incluso la cultivaban dentro de casas. Trató de abrir un dispensario de esa planta en un pueblo vecino, pero su petición fue rechazada en parte por la oposición del capitán de policía Dale Mondary, quien estaba determinado no solo a evitar la apertura de ese dispensario sino a detener toda la operación de cultivo de Elsasser.

Pero cuando Desert Hot Springs decidió conceder autorización para el cultivo de marihuana, Elsasser decidió mudarse allí, “salir del closet”, como él dijo, y operar libremente bajo un manto legal claro. La situación entonces cambió por completo, al grado de que cuando Mondary se mudó y se convirtió en capitán de la policía de Desert Hot Springs, su actitud hacia Elsasser y el cultivo de marihuana también se modificó.

En la actualidad, comenta el Desert Sun, la ciudad de Desert Hot Springs recauda un millón de dólares anuales en impuestos a la marihuana y los antiguos rivales, cultivadores y policías, conviven en paz, aunque sin evadir la responsabilidad y las exigencias del caso. Opositores a la venta y cultivo de esa planta en la localidad al final dieron prioridad a los ingresos fiscales que esas operaciones pueden generarle a la ciudad, que sufría una severa crisis, y aunque siguen existiendo preocupaciones de tipo moral, de salud pública y de seguridad, al parecer las tensiones al respecto se han mitigado y los cultivadores de marihuana legales se han convertido, incluso, en benefactores de eventos comunitarios.