La lujosa celda de un narco en una cárcel en Paraguay

14

La cárcel de Tacumbú abrió hoy a los medios la lujosa celda del preso brasileño Jarvis Pavao, un “departamento” que contrasta con el hacinamiento en que viven los internos de la prisión, la mayor de Paraguay y cuya conflictividad costó el puesto a la ministra de Justicia, Carla Bacigalupo.

Luis Villagra, nuevo director de la cárcel, ubicada en Asunción, fue quien guió a los periodistas por los aposentos de Pavao, a quien se asocia con el narcotráfico y quien era considerado un poder en la sombra en Tacumbú hasta su traslado el miércoles a dependencias policiales de máxima seguridad.

Confortables sofás para un buen descanso, una acolchada cama matrimonial, televisiones plasma y equipos de música, fax y fotocopiadora, formaban parte del hogar carcelario de Pavao, un luminoso loft como los que se alquilan en Villa Morra, el barrio asunceno donde vive la clase alta.

El espacio, que incluía una cocina, un despacho, un baño con todos los servicios y un trastero-gimnasio para guardar su indumentaria deportiva de marca, aislaba del resto de presos a Pavao, condenado a siete años por lavado de dinero y reclamado por la Justicia de Brasil por presunto narcotráfico.

La cárcel de Tacumbú abrió hoy a los medios la lujosa celda del preso brasileño Jarvis Pavao, un “departamento” que contrasta con el hacinamiento en que viven los internos de la prisión, la mayor de Paraguay y cuya conflictividad costó el puesto a la ministra de Justicia, Carla Bacigalupo.

Luis Villagra, nuevo director de la cárcel, ubicada en Asunción, fue quien guió a los periodistas por los aposentos de Pavao, a quien se asocia con el narcotráfico y quien era considerado un poder en la sombra en Tacumbú hasta su traslado el miércoles a dependencias policiales de máxima seguridad.

Confortables sofás para un buen descanso, una acolchada cama matrimonial, televisiones plasma y equipos de música, fax y fotocopiadora, formaban parte del hogar carcelario de Pavao, un luminoso loft como los que se alquilan en Villa Morra, el barrio asunceno donde vive la clase alta.

El espacio, que incluía una cocina, un despacho, un baño con todos los servicios y un trastero-gimnasio para guardar su indumentaria deportiva de marca, aislaba del resto de presos a Pavao, condenado a siete años por lavado de dinero y reclamado por la Justicia de Brasil por presunto narcotráfico.