En un asombroso avance que posibilita el trasplante de órganos provenientes de animales, los investigadores han creado cerdos genéticamente modificados sin presencia de virus que podrían ocasionar enfermedades en los seres humanos.

Los experimentos, dados a conocer recientemente en la revista Science, podrían hacer posible el trasplante de hígado, corazón y otros órganos provenientes de cerdos a seres humanos, algo que muchos científicos habían pensado que no sería posible.

Si se comprueba que los órganos de los cerdos son seguros y eficaces, eso “sería un punto de inflexión”, dijo David Klassen, director médico general de United Network for Organ Sharing, una organización privada sin fines de lucro que administra el sistema de trasplantes en Estados Unidos. “Hay una brecha enorme entre la cantidad de órganos disponibles y la demanda de estos”, señaló el médico, que no participó en el nuevo estudio.

George Church, genetista en Harvard que encabezó los experimentos, dijo que en dos años sería posible realizar el primer trasplante de un cerdo a un humano.

Esta nueva investigación combina dos de los grandes logros médicos en años recientes: la edición de genes y la clonación.

Se ha desarrollado a gran velocidad, aunque Klassen apuntó que el trabajo es muy novedoso y por tanto su trayectoria aún es impredecible. Podrían pasar varios años antes de que se sepa lo suficiente sobre la seguridad de los trasplantes de órganos de cerdos en seres humanos para poderlos utilizar ampliamente.

La idea de recurrir a los cerdos como fábricas de órganos ha interesado a los investigadores durante décadas. Los órganos porcinos pueden tener el tamaño ideal para su trasplante en seres humanos y funcionar de una manera suficientemente similar como para poder utilizarse en los pacientes humanos.

No obstante, esta posibilidad también saca a la luz un aspecto espinoso: el bienestar de los animales y su explotación. Tan solo en Estados Unidos se estima que cien millones de cerdos son sacrificados anualmente para fines alimentarios.

Los científicos en pos de este objetivo argumentan que solo se criarían unos cuantos miles de cerdos para este fin, lo que representa un porcentaje muy pequeño del total de los animales sacrificados, y que su finalidad sería salvar vidas humanas y no ser comidos; además de que los animales estarían anestesiados y se les daría una muerte sin crueldad.

Jay Fishman, codirector del programa de trasplantes de órganos del Hospital General de Massachusetts, afirmó que grupos religiosos de gran representatividad ya han opinado y, en general, concluyen que los órganos de cerdos son aceptables para realizar trasplantes que salven vidas. Actualmente, se realizan de forma rutinaria trasplantes de válvulas coronarias de cerdos en pacientes humanos. Sin embargo, algunos líderes de las comunidades judías y musulmanas no apoyan el trasplante de riñones porcinos con el argumento de que los pacientes con insuficiencia renal pueden sobrevivir con diálisis.

Los científicos comenzaron a concebir la idea del trasplante de órganos de cerdo en la década de 1990, pero Fishman y sus colegas descubrieron en 1998 que en el ADN del cerdo había virus ocultos semejantes a los que causan leucemia en los monos.

Cuando los investigadores cultivaron en el laboratorio células porcinas junto con células renales embrionarias humanas, estos virus, conocidos como retrovirus, se propagaron a las células humanas. Una vez infectadas, las células humanas infectaron a otras células humanas.

El temor de que los órganos porcinos infectaran a los humanos con retrovirus desconocidos frenó la investigación, aunque nunca estuvo clara la dimensión de la amenaza y, conforme pasa el tiempo, muchos expertos, como Fishman, han dejado de preocuparse tanto.

Algunos pacientes con diabetes han recibido células pancreáticas de cerdo ocultas en una especie de funda para que el sistema inmunológico no las rechace. Además, en ocasiones, pacientes con quemaduras reciben injertos hechos con piel de cerdo. Con el tiempo, el cuerpo rechaza la piel del cerdo, pero de cualquier modo no estaba pensado que esos injertos fueran permanentes.

No existe evidencia de que alguno de estos pacientes haya resultado infectado con retrovirus porcinos. Joseph Tector, cirujano de trasplantes de la Universidad de Alabama en Birmingham, indicó que de presentarse algún caso, los retrovirus porcinos responden a los medicamentos utilizados para tratar el VIH.

“No sabemos si al trasplantar órganos porcinos con los virus se transmiten infecciones y tampoco sabemos si tales infecciones son peligrosas”, dijo Fishman. “Creo que el riesgo para la población es muy bajo”.