La seguridad, la crisis y el Zika, amenazas para Río a un mes de los Juegos Olimpicos

Falta exactamente un mes para que comiencen los Juegos Olímpicos de Río y la ciudad parece sentir más incertidumbres y miedos que ilusiones con respecto al mayor evento deportivo del mundo. La crisis económica y política que azota al país y la falta de fondos del estado de Río, que se declaró en calamidad pública para recibir ayudas del gobierno central, generan otros problemas y eclipsan en cierto modo la ilusión con la que se podría vivir el acontecimiento histórico de los primeros Juegos celebrados en Sudamérica.

El alcalde de la ciudad, Eduardo Paes, quiso ayer quitar hierro a todos los problemas que azotan a la ciudad y defendió incluso que esas “enfermedades” son las que sirvieron para convencer al Comité Olímpico Internacional, porque “fue una gran oportunidad para transformar la ciudad”. “Mostramos escenas de deslizamientos, inundaciones, atascos. Y esa fue la razón para haber ganado y convertirnos en sede. Pedimos que la gente no venga esperando Chicago, Nueva York o Londres. Comparen Río con Río”, expresó.

En una rueda de prensa con proyección de vídeo, el alcalde mostró y explicó el importante legado de infraestructuras en la ciudad, que ha revitalizado su centro portuario, incrementado el alcance del metro (aunque aún está por estrenar la ampliación) y construido kilómetros exclusivos de autobuses para conectar regiones mal comunicadas de la ciudad. No comentó, en cambio, los sobrecostes denunciados en algunas de esas obras ni el carril-bici elevado que se cayó y mató a dos personas el pasado mes de abril al no aguantar el fuerte impacto de las olas.

Seguridad

La seguridad, en una región que ha incrementado el índice de homicidios (2.036 en todo el estado entre enero y abril) con respecto al pasado año (1818) y también el de letalidad policial, es uno de los problemas que más preocupan, aunque las muertes tienen lugar en los barrios más pobres y en favelas que no tendrán contacto directo con los Juegos. La situación preocupa más desde que agentes de la policía civil se presentaron en el aeropuerto la semana pasada con un cartel que rezaba “Bienvenidos al infierno” y que aseguraba que con la precaria situación de los agentes (a los que les falta material, infraestructuras y armamento y están cobrando con atraso) Rio no es una ciudad segura.

El traspaso de emergencia de 780 millones de euros del gobierno central a las arcas del estado debe reducir el impacto de la grave crisis financiera y algunos funcionarios ya han empezado a cobrar parte de lo que se les debe. Pero los efectos de la crisis han afectado en los últimos meses a unos hospitales sin medios para atender a todo el mundo, a operaciones policiales de máxima importancia que no pudieron contar con helicópteros en mal estado.

La presencia de una Fuerza Nacional especialmente preparada para los Juegos y que ha empezado a tomar posición frente a las instalaciones olímpicas hoy mismo debería, en cualquier caso, garantizar la seguridad y está al margen de la crisis del estado. En cuanto al riesgo de un ataque terrorista, después de que se dispararan las alertas al entrar ilegalmente en Brasil un ex preso de Guantánamo la pasada semana, el Ministro de Justicia Alexandre Moraes minimizó el peligro: “No tenemos la probabilidad de un evento terrorista. La posibilidad existe como en todo el mundo y trabajamos como si fuese probable pero no tenemos esa probabilidad”, dijo.

Crisis económica y política

Sectores ajenos a los Juegos como los profesores universitarios, algunos en huelga, podrían liderar protestas durante los Juegos para ganar visibilidad. “Nos dicen que vivimos una época de vacas flacas, pero no vimos las vacas gordas. Es una cuestión de prioridades, podrían haber dado el dinero a la educación y la sanidad pero decidieron dárselo a los megaeventos”, lamenta la profesora de sociología de la UERJ Lia Ferreira.

El presidente interino de Brasil Michel Temer será el representante del país anfitrión y la oposición de movimientos sociales y de la izquierda en bloque al modo como llegó al poder en medio del ‘impeachment’ de Rousseff podría desembocar en protestas sociales que aprovechen los Juegos para ganar visibilidad. En Facebook ya hay eventos que planean apagar la antorcha olímpica cuando llegue a la ciudad a modo de protesta y el edificio del Ministerio de Cultura en la ciudad lleva ocupado desde mediados de mayo.

Bahía contaminada

A pesar de las mejoras en la ciudad que defendió en su comparecencia el alcalde, la bahía de Guanabara acogerá las competiciones de vela en un estado deplorable de contaminación y suciedad. Recibe 90 toneladas de residuos sin tratar por día, o sea que es una cloaca a cielo abierto. El objetivo de descontaminarla para los Juegos se ha quedado en agua de borrajas. “Hay objetos que se enganchan al ápice del barco y las heridas se pueden infectar en contacto con el agua”, denunció a EL MUNDO después de entrenar en las aguas el regatista Fernando Echávarri, que para más inri fue atracado a punta de pistola cuando salía de desayunar en la ciudad olímpica.

“Existe una superbacteria que puede conllevar problemas peores para la sanidad”, advierte el biólogo y ecologista Sergio Ricardo, que de todos modos recuerda que “miles de pescadores lo sufren en sus pieles cada día”. Varias decenas de pescadores se manifestaron el pasado domingo desde sus barcas para protestar por el impago de las indemnizaciones de Petrobras, dieciséis años de un vertido de petróleo que acabó con gran parte de la pesca, y por otros vertidos tóxicos que están afectando incluso a la salud de los trabajadores. La Laguna Rodrigo de Freitas, que acogerá las pruebas de remo, y la de Jacarepaguá, que está al lado del Parque Olímpico, también están altamente contaminadas.

Zika

En cuanto al zika, a pesar de que la enfermedad transmitida por el mosquito en sí no presenta grandes riesgos para quien la contrae, despertó las alarmas cuando se empezó a constatar una relación con la existencia de microcefalia en bebés de madres o padres que habían contraído la dolencia. Más de 1.600 casos han sido confirmados por el Ministerio de Sanidad y 3.000 están siendo investigados. El baloncestista Pau Gasol reactivó las alarmas expresando hace unas semanas sus dudas sobre si asistir o no a los Juegos debido al zika y el número uno del golfJason Day las agravó al confirmar su ausencia por el mismo motivo. Demasiadas preocupaciones para una sola ciudad, aunque al Mundial de Brasil 2014 también se llegó con muchas dudas y acabó siendo un éxito y una fiesta en términos generales.