En 1992, con tan solo cinco años de edad, Hadassah Willig fue ingresada en el centro médico especializado para niños, el Cohen Children’s Medical Center. Se le había detectado una encefalitis (inflamación del cerebro) que la llevó a estar en coma. La enfemera encargada de cuidarla era Maxina Hogan, quien se dedicó a hacer su trabajo de forma excepcional.

La enfermera hasta le hablaba a la niña. Willig asegura que recuerda a Hogan hablando y cuidando de ella.

Ahora Willig está totalmente recuperada y aquella experiencia la inspiró para encontrar su verdadera vocación. Hoy ella misma es enfermera en el Long Island Jewish Valley Stream.

La joven nunca olvidó a la enfermera que la cuidaba cuando tenía cinco años. “La enfermera Maxine”, recuerda. Tampoco la dedicada enfermera olvidó a su paciente. Por este motivo, decidieron reencontrarse.

Maxine Hogan, que ahora reside en Florida con su familia, voló a Nueva York para reunirse con Willig el 14 de julio.

Cuando las mujeres finalmente se vieron por primera vez después de tanto tiempo, se dieron un largo abrazo. La ex paciente se emocionó y le confesó que ella -Hogan- era la razón por la que se convertió en enfermera. Quiso seguir sus pasos y cuidar a otros igual que Maxine hizo con ella.

La reunión fue igualmente gratificante para Hogan, quien afirmaba sentirse orgullosa de que una paciente la hubiera buscado y encontrado para darle las gracias.

Una historia con final feliz que empezó con una niña enferma hace 25 años y acaba con una reunión de paciente y enfermera. Pero ahora las dos tienen mucho más en común: son  madres y también enfermeras.

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