¿Qué hacer si fotos íntimas o videos suyos circulan por la red?

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Fue en el 2009 cuando se dio a conocer que estudiantes de varios estados de EE. UU. fueron acusados de pornografía infantil por compartir fotos de desnudos o semidesnudos con sus compañeros de clase.

Detrás de esto vinieron más casos, como el de tres adolescentes en Pensilvania que denunciaron a un fiscal que los acosaba de distribuir pornografía infantil y otro de un joven de Florida que fue acusado como delincuente sexual por enviarle a una chica una foto de sus genitales.

El ‘sexting’ -una combinación de los términos en inglés ‘sex’ (sexo) y ‘texting’ (acción de enviar mensajes)- comenzó entonces a tomarse las páginas de los medios de comunicación.

En tiempos de computadoras, tabletas y celulares inteligentes la distancia ya no es un impedimento para la intimidad entre parejas que, en un principio, pueden encontrar un ‘picante’ extra para sus relaciones al compartir fotos y videos sexualmente explícitos. Pero la ‘magia’ se convierte en un asunto legal cuando dichos materiales llegan a manos de terceros.

¿Qué hacer si sus fotos o videos terminan en manos de otros?

Si por alguna razón los materiales que compartió con alguien en privado terminan en la red, usted, como menor o adulto, tiene diversos derechos que lo salvaguardan de este tipo de delitos. La ley 1581 del 2012 sobre protección de datos personales dice que todo archivo que tenga que ver con la vida sexual e íntima de una persona está protegido por la ley y si se comparte sin ningún consentimiento del autor puede dar hasta 12 años de cárcel.

Según la compañía Adalid, las víctimas de filtraciones deben presentar una denuncia de inmediato. Con ella y si siguen los siguientes pasos podrán gestionar ante las autoridades la eliminación de los archivos privados:

1. Al momento de recibir la denuncia se identifica en qué servidores y redes sociales se encuentra el video o la fotografía.

2. Luego, se habla con las compañías (Google o Facebook, por ejemplo) para pedirles que retiren el material, pues se está violando el derecho a la intimidad.

3. Si no se logra llegar a un acuerdo con las empresas, se recurre a la Superintendencia de Industria y Comercio, sección de Protección de Datos Personales. Si ahí aprueban el caso, dicha entidad tiene toda la autoridad sobre los proveedores de internet para hacerles bloquear el contenido.

4. Finalmente, si por ninguno de los anteriores medios se logra el objetivo, el interesado debe recurrir a nuevos recursos legales, que incluyen acciones de tutela.