Sale libro contando historia de los Papas de Roma: asesinatos, conjuras y excesos sexuales

36

Con más de 2000 años  la Iglesia Católica ha tenido como jefes a los llamados Papas, algunos excelentes administradores, santos y hasta los personajes más oscuros inimaginables. Julius Norwich, un renombrado historiador inglés recién publicó: ‘Los Papas. Una historia’.

En su introducción a la preciosa edición del pequeño y selecto sello que dirige el escritor Javier Marías al rescate de joyas librescas olvidadas, el conocido historiador Anthony Beevor, yerno por cierto de Norwich, destaca su magnífica escritura y añade: “‘Los Papas’ tiene todas las cualidades de una gran saga. El triunfo se convierte muy a menudo en una tragedia, pues la perversidad de la naturaleza humana frustra los intentos de mejora. Tal como han confirmado las recientes investigaciones, incluidos los inexpresables horrores del siglo XX, la especie humana disfruta hoy de un grado de seguridad frente a la violencia que hubiera sido inimaginable cuando la Iglesia católica se fundó y durante todos los brutales siglos que siguieron. La elegante prosa de John Julius Nowwich y su ironía ayudan a comprender tanto la magnificencia como los absurdos de una institución que ha dominado la historia de Europa y mucho más”.

 

Antes de arrancar su epopeya, Norwich advierte con encantadora inocencia dos observaciones: no se considera un experto, solo un contador de historias y su posición religiosa es la de un “protestante agnóstico”. “No tengo ningún interés, incluso aún menos el deseo de encubrir o salvar del ridículo al Papado. Mi trabajo ha consistido simplemente en observar la que es quizás la institución social, política y espiritual más asombrosa y mejor creada y en contar su historia de la manera más honesta, objetiva y exacta posible”. A continuación el lector podrá valorar las intenciones del autor con una selecta antología de cinco pasajes.

De San Pedro a Juan Pablo II

San Pedro y san Pablo. Monreale, Sicilia

– San Pedro (1-100 a.C.)

“Simón ya había alcanzado su posición preeminente cuando San Mateo (16, 18-19) informa desde Cesarea de Filipo que Jesús le dijo: ‘Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia y te entregaré las llaves del reino de los Cielos’. Basándose en estas pocas palabras descansa toda la estructura de la Iglesia Católica romana. (…) ¿A qué se refería Jesús exactamente? ¿A que una vez establecida la Iglesia a Pedro lo debían seguir una infinidad de sucesores, cada uno por orden y heredando el propio mandato apostólico de Pedro? Y si fuera así, ¿con qué alcance? No se refería, con seguridad, a que fueran obispos de Roma, una ciudad que Cristo jamás le menciona a Pedro, dado que, para él, Jerusalén era mucho más importante. La evidencia, por tanto, sugiere que no se refería a nada parecido”.

– La papisa Juana (?855-857)

[Norwich aclara que se trata de “uno de los bulos más antiguos de la historia papal” pero la historia es tan buena que no se resiste a dedicarle un capítulo]

“Después de Leon, Juan, un inglés nacido en Maguncia, fue Papa durante dos años, siete meses y cuatro días, y murió en Roma. Se afirma que este Juan era una mujer. No obstante, ya ejerciendo como tal, se quedó embarazada de su compañero. Dio a luz cuando iba en procesión entre San Pedro y Letrán, en un estrecho callejón. Tras su muerte se dice que la enterraron en ese mismo lugar. El Papa siempre evita ese callejón y muchos creen que ello se debe a la repugnancia que le produce este hecho. (…) Con el fin de que la Iglesia se asegurara de que un hecho tan embarazoso no se repitiera nunca más, Felix Haemerlein cuenta que se utiliza un asiento perforado en Letrán cuando se elige un Papa. Y a la hora de demostrar su idoneidad, un clérigo joven palpa sus testículos para testificar que pertenecen al sexo masculino. Cuando se determina que así es, la persona que lo realiza grita en voz alta: ‘¡Tiene testículos!'”

– Alejandro VI (1492-1503)

Alejandro VI

“El sucesor de Inocencio, el valenciano Rodrigo Borgia, de sesenta y un años, adoptó el nombre de Alejandro VI (1492-1503). Su tío abuelo Calixto III, le había procurado unos buenos comienzos: cardenal a los veinticinco y en posesión de toda una serie de obispados y abadías, a los 26 ya era vicecanciller de la Santa Sede, un cargo que le garantizaba unos enormes ingresos y que conservaría durante los siguientes cuatro Pontificados. Apenas cabe dudar de que debió su elección a los enormes sobornos que repartió descaradamente: se dice que cuatro mulas cargadas con lingotes de oro fueron conducidas desde el Palacio de los Borgia hasta el del cardenal Ascanio Sforza. Su principal rival, el cardenal Giuliano della Rovere, no pudo igualar su riqueza y tuvo que contener su furia lo mejor que pudo. (…) Lo que le faltaba era el mínimo destello de sentimiento religioso. No mantenía en secreto que estaba en la Iglesia por lo que podía obtener de ella, y lo que obtenía era mucho. En el momento de su elección, que se celebró con una corrida de toros en la plaza de enfrente de San Pedro, era padre de no menos de ocho hijos que había tenido, por lo menos, con tres mujeres diferentes, lo que le valió una fuerte reprimenda de Pío II, que en todo caso no le hizo ningún efecto”.

– Inocencio X (1644-1655)

“Giambattista Pamfili, de setenta años, que adoptó el nombre de Inocencio X, significó una drástica reacción a todo lo que representaba Urbano. Odiaba a Francia, país que consideraba que se había enriquecido descaradamente a costa del Papado, y estaba a favor de España, la única nación, según él, en la que la Santa Sede podía confiar. (…) Aunque, en comparación con su predecesor era un modelo de decencia, en lo que se refiere al nepotismo Inocencio no era tan inocente. No tenía un sobrino cardenal, pero sí muchas bolsas de los Pamfili que llenar y el Papa estaba contento de poder hacerlo. El más peligrosamente poderoso de sus beneficiarios era su siniestra cuñada, Donna Olimpia Maidalchini -una mujer, en palabras de un contemporáneo, “de avaricia nauseabunda”-, que amasó una vasta fortuna y al mismo tiempo tenía la más extraordinaria influencia sobre él. Inevitablemente, en Roma se especuló mucho sobre la naturaleza concreta de su relación. Lo único que se sabía era que el papa la consultaba para cada asunto y que no tomaba ninguna decisión sin su aprobación”.

– Juan Pablo II (1978-2005)

El papa Juan Pablo II bendice a una mujer en un encuentro con enfermos terminales en 1993 (Reuters)

“¿Fue Juan Pablo I asesinado? Desde luego hay razones para pensar que así fue. Para sus sesenta y siete años tenía una salud excelente; no se le hizo ningún examen post morten o autopsia, la Curia estaba a todas luces asustada y fueron pillados en una serie de pequeñas mentiras sobre la manera en qué murió y cómo se encontró su cuerpo. Si, además, tal como se creía ampliamente, estaba a punto de sacar a la luz un gran escándalo financiero en el que la Banca Vaticana y su director, el arzobispo Paul Marcinkus, estaban profundamente implicados, con, como mínimo, tres delincuentes internacionales, cabía pensar que se habría hecho lo que fuera necesario para impedírselo. (…)”

“Es llamativo que el primer Papa polaco de la historia y primer Papa no italiano desde Adriano VI, en 1522, fuera elegido ya el segundo día de las votaciones, imponiéndose con 103 de los 109 votos emitidos. Sin embargo, Karol Wojtyla era un hombre excepcional. Con solo cincuenta y ocho años, era un poeta y dramaturgo publicado, esquiador y alpinista consumado y hablaba con fluidez seis (algunos dicen diez) idiomas”.

Fuente: Diario El Confidencial