Salvadoreña fue al culto antes de matar a toda su familia en Texas

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La inmigrante de origen salvadoreño que mató a sus dos hijos y a su esposo antes de suicidarse en Galveston, Texas, estuvo batallando con la depresión y otras enfermedades mentales por varios años, lo que la llevó a internarse en un hospital psiquiátrico, revelaron medios locales.

Flor de Maria Pineda, 37, asistió a una iglesia en Houston, Texas, el domingo pasado. Luego, ella y su familia se dirigieron a Galveston para disfrutar de un día en la playa, según informaron amistades de la pareja que los saludaron en el templo.

Al llegar a Galveston, la familia se registró en un hotel de la zona, donde horas más tarde Pineda habría disparado contra su familia.

La investigación preliminar indica que no se hallaron señales de forcejeo en la escena del crimen, lo que apunta a que la mujer disparó el arma cuando las víctimas estaban dormidas.

Las autoridades hallaron los cuerpos del esposo de Pineda, Mauricio Cañas, de 40 años, y sus hijos, Mauricio Jr. de 10 años, y Daniel, de 5, sobre las camas del cuarto; mientras que la mujer se encontró en el piso. Junto a ella había una pistola calibre nueve milímetros.

El esposo y el hijo menor murieron en el lugar, mientras que la mujer y el niño de 10 años fallecieron horas más tarde en un hospital. Pedro Echegoyen, amigo de Flor, reveló que esta se internó el año pasado en un hospital psiquiátrico. “Lo hice porque no quería hacerle daño a nadie ni a mi misma”, le dijo la mujer en ese entonces.

Leonila Olivares, la pastora de la iglesia donde se congregaba Pineda, también cree que fue la enfermedad mental que padecía la salvadoreña la que le llevó a cometer el crimen.