Solo tenía una probabilidad entre un millón y lo logró: un bebé recibe un transplante en tiempo récord

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Una entre un millón. Esa era la probabilidad de que Daniel Paul McCabe, un bebé de 5 meses sobreviviera. Daniel sufre un problema en el hígado llamado atresia biliar, una obstrucción de los conductos que transportan un líquido llamado bilis desde el hígado hasta la vesícula biliar.

El pasado 13 de diciembre necesitaba un transplante de hígado de manera urgente. Por eso los médicos le colocaron el número 1 en la lista para recibir un órgano. Pero tener la suerte de conseguir un donante compatible para alguien tan joven era algo casi imposible. Pero Daniel lo logró contra todo pronóstico.

Y no solo eso, lo hizo con una rapidez jamás antes vista: en tan solo 30 minutos alguien llamó al Lurie Children’s Hospital, centro situado en la ciudad de Chicago (Estados Unidos) y comunicó a los médicos que tenía un donante.

Para entender la magnitud de lo sucedido, hay que revisar las estadísticas oficiales de la United Network for Organ Sharing, la organización que coordina las donaciones de órganos en Estados Unidos. Según su anuario, un transplante de hígado para un niño tarda unos 86 días de media en realizarse. Ese es el tiempo que hay que esperar para encontrar un donante compatible. Daniel pulverizó el registro con su media hora de espera.

El donante  se trataba de un hombre de 30 años que había fallecido en el hospital del estado vecino de Wisconsin. Las leyes en Estados Unidos prohiben facilitar la causa de la muerte de los donantes de órganos, así que nunca se sabrá de qué falleció. Solo que su hígado era compatible con el del bebé. En tan solo 6 horas, el órgano llegó tras ser transportado por una ambulancia aérea.

Como el hígado es un órgano que se regenera, fue cortado por la mitad -la otra parte sirvió para otra persona que necesitaba una donación- y fue transplantado a Daniel a las 8 de la noche, apenas 10 horas después de que el pequeño fuera colocado en lo más alto de la lista de transplantes. La operación fue un éxito y Daniel se recupera en el mismo centro hospitalario.

Sus padres ahora respiran con alivio y aseguran que lo primero que hicieron cuando les dijeron que todo el proceso había salido a la perfección fue comprar un billete de lotería: estaban seguros de que ahora que han derrotado a una probabilidad imposible, podrán hacerlo otra vez, según informa el Chicago Sun Times.