Patrulla Fronteriza le exige a una niña hondureña que elija a cuál de sus padres deportar

Una pareja hondureña denunció que un agente de la Patrulla Fronteriza le pidió a su hija menor, Sofía, de 3 años, que eligiera cuál de sus padres se quedaría en Estados Unidos con ella y sus dos hermanos y cuál sería deportado, según NPR.

La familia hondureña había solicitado asilo tras ingresar al país por la frontera sur, por lo que estaba sujetaba a los Protocolos de Protección de Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés), un programa introducido por la administración Trump que requiere que miles de migrantes centroamericanos esperen en México mientras sus casos de inmigración son adjudicados en Estados Unidos.

“El agente le preguntó con quién quería ir, mamá o papá”, contó Tania, la madre de Sofía a NPR a través de un intérprete. “Y la niña, porque está más apegada a mí, dijo mamá. Pero cuando empezaron a llevárselo, la niña empezó a llorar. El oficial dijo: ‘Dijiste (que quieres ir) con mamá’”.

La familia, quien ya había sido devuelta a Juárez, México, después de cruzar a El Paso en abril, entró en pánico ante la posibilidad de ser separados.

En una audiencia, la abogada de la familia, Linda Rivas de ‘Las Americas Immigrant Advocacy Center’ pidió que fueran removidos del protocolo debido a la afección cardíaca que sufría Sofía, por la cual ya había tenido que someterse a una cirugía anterior.

Rivas presentó evidencia de una clínica de salud mexicana de que la niña de 3 años había sufrido un ataque al corazón, una revelación que pareció estremecer al juez de inmigración, Nathan Herbert. El juez dijo que no tenía la autoridad para retirar a la familia del MPP, pero pidió al abogado del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) que tomara nota de las preocupaciones de Rivas.

La pareja tiene otros dos hijos, una hija de 9 años y un hijo de 6 años.

El jueves, Sofía fue examinada por un médico que trabajaba para el DHS, quien le dijo a los agentes de la Patrulla Fronteriza que la niña tenía una afección cardíaca grave, según Rivas.

“Me hablaron alrededor de las 3 o 3:30 p.m., y me dijeron: ‘Firma aquí, porque te estamos dando permiso a ti y a tus hijos’. Y yo dije: ‘Vine con el padre de los niños’, y él dijo: ‘No él. Solo tú y tus hijos. Y el médico dijo que es importante que la familia se quedara (juntos), e incluso el médico dijo: ‘Entraron en familia y tienen que irse en familia’”.

El agente insistió en la separación y le preguntó a Sofia con qué padre quería ir, contó Tania. “El médico me dijo que no se lo preguntaran porque no tienen derecho a preguntarle a un menor”, dijo.

El médico se quedó una hora después de que su turno terminara a las 9 de la noche, tratando de evitar la separación, contó la madre hispana.

Cuando los tres niños se dieron cuenta de que la familia se iba a separar, se aferraron a su padre, antes de que fuera llevado a otra área.

“Iba a estar separado de mis hijos y de mi esposa, y tendría que volver a Juárez por mi cuenta”, dijo José, el padre de los niños, a través de un intérprete. “Me sentí devastado”.

Aunque el destino de la familia quedó sin resolver esa noche. El médico regresó el viernes por la mañana y retomó sus esfuerzos de mantener a la familia unida dialogando con otro agente de la Patrulla Fronteriza.

“Le explicó al otro oficial que todos tienen que entrar como familia. Era el oficial del turno de la mañana. Respondió: Sí, que iba a darle la entrada. También dijo que nos estaban dando diferentes fechas en la corte y el médico le dijo, no, que habíamos entrado como familia y que tenían que darnos la misma fecha para todos”, dijo Tania.

La familia fue liberada el viernes a un refugio para migrantes de El Paso y pasó el sábado en un pequeño Airbnb. El domingo volaron desde El Paso para reunirse con unos parientes.