La mitad de los estadounidenses quiere que se destituya a Trump

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El 48% de los estadounidenses quiere que se inicie un proceso de destitución o ‘impeachment’ contra el presidente de EEUU, Donald Trump, según una encuesta de la empresa demoscópica Public Policy Polling publicada este martes y realizada entre el 12 y 14 de mayo, después de que despidiera de manera fulminante al director del FBI James Comey. Ese porcentaje es mayor al 41% que se opone a que se someta a Trump a un juicio político, que tan solo se ha iniciado en dos ocasiones en la historia estadounidense.

¿Reveló Trump información altamente clasificada al ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y al embajador, Serguéi Kislyak, solo para presumir de ello? La Casa Blanca asegura que Trump no hizo nada “inapropiado” ni puso en riesgo la “seguridad nacional” —en palabras del principal asesor de seguridad del presidente, el teniente general H.R. McMaster—, pero la historia ha sido confirmada de forma independiente por tres medios estadounidenses: el ‘Washington Post’, el ‘New York Times’ y ‘BuzzFeed’. Según estos, Trump habría discutido con los emisarios rusos, durante la visita oficial de Lavrov a Washington, información de inteligencia sobre un plan terrorista del Estado Islámico.

La información estaría relacionada con la posibilidad de que ordenadores portátiles puedan ser utilizados en vuelo para realizar algún tipo de atentado, algo que ya ha llevado a EEUU a prohibir portar computadoras portátiles en el equipaje de mano en vuelos procedentes de Oriente Medio. Trump, además, habría discutido con los rusos las capacidades de espionaje de un tercer país, aliado de EEUU en Oriente Medio, que es quien habría proporcionado los datos. Del mismo modo, reveló el territorio bajo control de los yihadistas donde el socio estadounidense consiguió la información secreta de espionaje.

El hecho de que el encuentro con Lavrov y Kislyak se produjese apenas un día después de que el presidente despidiese al director general del FBI James Comey (según su propia admisión, por su investigación sobre los contactos del equipo de campaña de Trump con Rusia) ya había hecho saltar algunas alarmas en Washington. Pero esta revelación amenaza con provocar una debacle en el seno de la comunidad de inteligencia.