Por qué la guerra por el agua puede convertirse en el principal conflicto de este siglo

Entre el 60 y 90 % de la población mundial vive en países con escasez de agua dulce. La demanda de esta estratégica materia prima está en constante aumento, mientras que su cantidad disminuye.

Ya en 1995, el entonces vicepresidente del Banco Mundial, el egipcio Ismail Serageldin, lanzó una primera advertencia: «Si las guerras de este siglo se disputaron por el petróleo, las guerras del próximo siglo se librarán por el agua, a menos que cambiemos nuestro enfoque para administrar este recurso precioso y vital», recoge sus palabras el portal ruso Republic.

A su vez, el papa Francisco alertaba en 2017 sobre las amenazas asociadas a la falta de recursos de agua potable y mostró su preocupación por la posibilidad de «una gran guerra mundial por el agua».

El año pasado, el Centro Común de Investigación de la Unión Europea trató de identificar las zonas con los potenciales conflictos hidropolíticos más agudos donde podrían desencadenarse en el futuro guerras por el agua y puso especial foco en las regiones de los ríos Nilo, Indo, Tigris y Éufrates, el Ganges y Colorado.
India y Pakistán

Después del ataque terrorista que el pasado 14 de febrero se cobró la vida de 45 personas en Pulwama (Cachemira india), el ministro de Recursos Hídricos de la India, Nitin Gadkari, advirtió a Pakistán que si no mejoraba su forma de actuar, Nueva Delhi bloquearía los cursos de agua que fluyen desde su país hacia la República Islámica.

La advertencia ha sido cuestionada, pues implicaría la violación de un tratado que desde 1960 le garantiza a Pakistán el acceso a las aguas de un sistema fluvial que parte desde la India, integrado por tres ríos occidentales: el Indo, el Chenab y el Jhelum.

El acuerdo de 1960 fue firmado por el entonces primer ministro indio, Jawaharlal Nehru, y el presidente pakistaní, Ayub Khan. Bajo este pacto, los tres ríos del este de la cuenca del Indo (Sutlej, Ravi y Beas) fueron atribuidos a la India y los tres ríos del oeste (Indo, Jhelum y Chenab), a Pakistán. Islamabad tiene a su disposición aproximadamente el 80 % del agua del Indo, y Nueva Delhi, el 20 % restante. Por lo tanto, a los indios se les permitió usar parte del agua de los ríos occidentales para la agricultura, el consumo y la generación de energía.